El propio Cardoso definió antes de dejar el poder esa ola de crisis en los bancos regionales como un efecto del fuerte regionalismo brasileño. Según él, «los estados obligaban a los bancos a comprar sus títulos y luego estos bancos se los pasaban al Central para evitar cadena de quiebras». Pero las privatizaciones de esas entidades fueron trabadas numerosas veces en la Justicia por el propio Partido de los Trabajadores. Con su decisión, Lula está rompiendo un viejo tabú en su agrupación.
La crisis de cada uno de esos cuatro bancos tiene ribetes polémicos e interesantes e involucra -de distintas maneras-a prominentes figuras políticas aliadas del actual gobierno.
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