La ETA está dispuesta a "adoptar compromisos" y dejar las armas
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En la entrevista exclusiva, los etarras, cuya identidad aún no trascendió, revelaron otros escenarios posibles, como qué ocurriría si el Estado español optara por intentar bloquear completamente la situación.
Si bien el último anuncio de ETA fue recibido como una gran noticia por parte del gobierno español y la gran mayoría de las fuerzas políticas del país, aún se espera que la organización separatista de pasos hacia su disolución y desarme.
El adelanto de la entrevista a los etarras coincidió con las celebraciones en el País Vasco del Día de la Memoria, en el que se recuerda a todas las víctimas de la violencia política en la norteña región autonómica desde el retorno a la democracia tras la dictadura de Francisco Franco.
La primera conmemoración desde el histórico paso dado por la organización separatista contó con la inédita presencia de la izquierda abertzale (patriótica vasca), que durante medio siglo actuó como el brazo político de ETA, lo que da cuenta del inicio de un nuevo ciclo.
De todos modos, la celebración puso de manifiesto las grandes diferencias que persisten en el País Vasco.
Las víctimas mortales que dejó ETA en sus más de 50 años de lucha son el asunto quizás más delicado y complicado de gestionar en este conflicto político.
El Día de la Memoria nació de una ley vasca de Víctimas de 2008, que reconoce como tales a quienes hayan sufrido "la acción terrorista" o de los miembros de "bandas o grupos armados" que actuaran para "alterar gravemente la paz y seguridad ciudadana".
De esta forma, se incluye a ETA y al GAL, grupo parapolicial responsable de la "guerra sucia" contra la organización separatista que operó durante los primeros años del gobierno del socialista Felipe González, pero no a los afectados por abusos policiales, como reclaman nacionalistas e independentistas.
El presidente regional, el socialista Patxi López, pidió a los vascos que escuchen las "experiencias diferentes, personales e irrepetibles", que han sufrido las víctimas de la violencia de ETA, los GAL y los abusos policiales para construir una "verdad compartida" que sirva de "muro de contención frente a posibles tentaciones totalitarias en el futuro".
Pero también advirtió: "el que muere queriendo matar no es una víctima, es un asesino frustrado".
López, que leyó una declaración institucional acompañado sólo de su gobierno en el Palacio de Ajuria Enea -sede del Ejecutivo- se refería al intento de la izquierda abertzale de incluir entre las víctimas a etarras que murieron manipulando explosivos o sufrieron abusos policiales.
Las asociaciones de víctima de ETA se negaron a participar de esta conmemoración desde su instauración en 2010 fijando como fecha uno de los pocos días del año en los que nunca hubo atentados.




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