Las imágenes grabadas por una de las cámaras instaladas en el Discovery mostraron que un par de minutos después de su lanzamiento, el martes, un trozo grande de restos se desprendía del tanque y caía sin tocar la nave.
La mayor parte de las modificaciones realizadas por la agencia espacial para evitar que se repita la tragedia del Columbia en el Discovery apuntaban a reducir al máximo los restos de material aislante y de hielo que salen del tanque externo desechable y que pueden golpear al transbordador, provocando daños potencialmente gravísimos.
El accidente del Columbia, en el que murieron sus siete tripulantes, fue provocado precisamente por un trozo de material aislante del tamaño de una valija, de unos 500 gramos, que se desprendió del tanque de combustible y golpeó el ala.
Al término de la misión al reingresar en la atmósfera los gases a altísima temperatura debido a la fricción provocaron la desintegración del Columbia, el 1 de febrero de 2003, y la subsiguiente congelación del programa estadounidense de vuelos tripulados al espacio exterior, retomado este martes con la partida del Discovery luego de 30 meses.
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