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16 de agosto 2026 - 14:07

La Ruta de la Seda de China por el Ártico: cómo es el recorrido que conecta Asia y Europa y desafía a EEUU

China encontró en el Ártico un nuevo atajo hacia Europa: el recorrido bordea la costa rusa, evita el canal de Suez y puede reducir el tiempo de transporte a casi la mitad. La maniobra tiene impacto comercial, pero también estratégico.

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El nuevo corredor marítimo conecta China con Europa a través del Ártico ruso y puede reducir de manera significativa los tiempos de navegación. La apuesta de Beijing también tiene una dimensión geopolítica en medio de la disputa comercial con Washington.

China abrió una nueva vía para transportar mercancías hacia Europa que puede modificar el mapa del comercio internacional. La llamada Ruta Marítima del Norte atraviesa las aguas del Ártico y bordea la costa septentrional de Rusia para conectar el océano Pacífico con el Atlántico.

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El recorrido permite evitar los tradicionales pasos marítimos utilizados para unir Asia y Europa, como el canal de Suez o, en el contexto actual, la ruta que obliga a los barcos a rodear el cabo de Buena Esperanza. El resultado es un trayecto considerablemente más corto: un viaje entre China y el norte de Europa que puede realizarse en alrededor de 20 días bajo condiciones favorables.

La nueva conexión adquirió especial relevancia con el viaje del portacontenedores Istanbul Bridge, que en 2025 realizó el trayecto entre Ningbo, en China, y Felixstowe, en Reino Unido, a través del Ártico. En agosto de 2026, la naviera china Sea Legend comenzó además un servicio regular por esta vía.

¿Dónde comienza la ruta de China por el Ártico?

El recorrido parte del puerto de Ningbo-Zhoushan, uno de los grandes centros portuarios de China, ubicado en la provincia de Zhejiang, sobre la costa oriental del país.

Desde allí, los buques se dirigen hacia el norte y atraviesan el estrecho de Bering, el paso marítimo que separa Rusia de Alaska y conecta el océano Pacífico con el Ártico.

Ese punto es clave desde el punto de vista geopolítico. El estrecho está ubicado entre Rusia y Estados Unidos, dos de las principales potencias árticas, y constituye la puerta de entrada a la ruta que continúa por el litoral norte de Siberia.

China avanza sobre una nueva vía comercial que une Asia y Europa por el norte de Rusia y evita rutas tradicionales como Suez. El corredor abre un nuevo escenario estratégico en la creciente competencia entre Beijing y Washington.

El recorrido por la costa norte de Rusia

Una vez atravesado el estrecho de Bering, el barco ingresa al océano Ártico y comienza a desplazarse hacia el oeste por la Ruta Marítima del Norte, también conocida como Northern Sea Route.

El corredor bordea prácticamente toda la fachada septentrional de Rusia. El trayecto atraviesa sucesivamente distintas zonas marítimas del Ártico, entre ellas los mares de Chukchi, Siberia Oriental, Láptev y Kara, hasta alcanzar las aguas próximas al mar de Barents.

La particularidad es que el barco no necesita atravesar el Mediterráneo ni ingresar al canal de Suez. Tampoco tiene que descender por el océano Índico y rodear África.

En términos geográficos, el recorrido funciona como un enorme atajo entre los dos extremos de Eurasia: sale del Pacífico, cruza el Ártico por el norte de Rusia y termina ingresando al Atlántico europeo.

De Rusia al Atlántico y finalmente Europa

Después de atravesar el sector occidental de la ruta ártica, los buques se dirigen hacia las aguas del norte de Europa.

El trayecto puede continuar por el mar de Noruega y el mar del Norte hasta alcanzar puertos europeos. En el caso del servicio inaugurado por China, el destino elegido fue Felixstowe, en Reino Unido, uno de los principales puertos de contenedores británicos.

El recorrido completo entre Ningbo y Felixstowe puede realizarse en aproximadamente 20 días, dependiendo de las condiciones de navegación. El primer viaje comercial de este tipo completó la conexión en 2025 y demostró que la vía puede ser utilizada por portacontenedores sin la asistencia permanente de un rompehielos.

El mapa del recorrido, paso a paso

En términos simples, la ruta puede resumirse así:

China → estrecho de Bering → costa norte de Rusia → océano Ártico → mar de Barents → Atlántico Norte → mar del Norte → Reino Unido y Europa.

Ese recorrido representa una alternativa directa a las rutas tradicionales entre Asia y Europa y reduce de manera significativa la distancia de navegación. Estudios sobre el corredor ártico estiman que, frente a una ruta entre Shanghai y Rotterdam vía Suez, el paso por el noreste puede reducir cerca de un 30% la distancia.

¿Por qué China apuesta por esta ruta?

El interés de Beijing no se limita al ahorro de días de navegación. Para China, el Ártico también representa una forma de diversificar sus rutas comerciales y reducir su dependencia de determinados puntos de estrangulamiento marítimo.

La ruta tradicional entre China y Europa atraviesa zonas como el estrecho de Malaca, el océano Índico, el mar Rojo y el canal de Suez. Las tensiones militares y comerciales de los últimos años demostraron que cualquier conflicto en esos puntos puede alterar los costos y los tiempos del transporte mundial.

La vía ártica ofrece una alternativa. China puede conectar sus puertos con Europa por el norte y evitar algunos de los principales cuellos de botella de las rutas convencionales.

El incentivo es todavía mayor cuando se compara el tiempo de viaje. La ruta ártica puede reducir el trayecto a alrededor de 20 días, mientras que los recorridos tradicionales pueden extenderse considerablemente más, especialmente cuando los barcos deben evitar el mar Rojo y rodear África.

Rusia queda en el centro del nuevo corredor

Hay un aspecto que diferencia a esta ruta de otras alternativas: la mayor parte del recorrido transcurre frente a las costas rusas. Moscú ejerce un control determinante sobre la Ruta Marítima del Norte y exige autorizaciones para la navegación en sectores de la vía que atraviesan su zona económica exclusiva. Por eso, la expansión del comercio chino por el Ártico también profundiza la cooperación entre Rusia y China.

Rusia, por su parte, necesita inversiones y actividad económica para desarrollar sus enormes territorios árticos. China necesita una ruta comercial alternativa hacia Europa. El resultado es una coincidencia estratégica: Beijing aporta comercio, capital y capacidad industrial, mientras Moscú controla buena parte de la infraestructura y del corredor marítimo.

El deshielo que está cambiando el mapa

La apertura de esta ruta está directamente relacionada con el retroceso del hielo marino del Ártico.

Durante décadas, las condiciones extremas hicieron que la navegación comercial por el norte de Rusia fuera limitada y altamente estacional. El calentamiento del Ártico está ampliando la ventana durante la cual algunos sectores pueden ser navegables.

Según El Orden Mundial, el océano Ártico es actualmente navegable durante casi tres meses del verano, una transformación que está convirtiendo una zona históricamente inaccesible en un nuevo corredor comercial.

Pero esto no significa que la ruta esté libre de riesgos. El hielo, las condiciones meteorológicas, la falta de infraestructura de emergencia y los costos de seguros siguen siendo obstáculos importantes para una expansión masiva.

Un nuevo tablero para el comercio mundial

La Ruta Marítima del Norte todavía está lejos de reemplazar al canal de Suez como principal corredor entre Asia y Europa. Su utilización sigue siendo estacional y representa una fracción pequeña del comercio marítimo global.

Pero su importancia excede el volumen actual de mercancías. La aparición de una vía que conecta el Pacífico y el Atlántico por el norte introduce una nueva variable en la competencia entre las grandes potencias.

Para China, significa contar con una alternativa para llevar sus productos a Europa. Para Rusia, supone reforzar su posición sobre una ruta estratégica que atraviesa su fachada ártica. Para Estados Unidos y sus aliados, implica la aparición de un nuevo espacio de competencia comercial y geopolítica.

Así, el recorrido que parte de un puerto chino, cruza el estrecho de Bering, bordea Siberia y llega al norte de Europa no es solamente un atajo marítimo. Es una nueva pieza en el mapa del comercio mundial y en la disputa por el control estratégico del Ártico.

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