Las tropas de EE.UU. continuarán en Irak al menos hasta 2009

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Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente de EE.UU., George W. Bush, sugirió ayer que su país no retirará totalmente sus tropas de Irak mientras él sea presidente y negó que haya una guerra civil en ese país, tras cumplirse tres años desde el inicio de la invasión.

Bush reiteró su mensaje de que hay progresos en Irak cuando cada vez más los estadounidenses lo dudan, lo que llevó su popularidad a menos de 40%, el nivel más bajo de su mandato. Para convencer a un público escéptico, el presidente se embarcó en una campaña de discursos en distintas partes del país, de la que formó parte la conferencia de prensa que convocó ayer la Casa Blanca con tan sólo una hora de antelación.

Bush predijo que «va a haber combates más duros», pero remarcó que Estados Unidos «tiene una estrategia para la victoria» en Irak. Asimismo, reiteró que es «optimista» respecto de las posibilidades de éxito y afirmó que retiraría las tropas si creyese que EE.UU. no podría ganar. Si lo pensara, «no pondría a nuestros hijos allí», señaló.

• Retiro descartado

A pesar de destacar los progresos en Irak, el presidente pareció descartar una salida total de las fuerzas mientras él ocupe la Casa Blanca, hasta enero de 2009. Bush señaló que la retirada completa «es, por supuesto, el objetivo, y será decidido por futuros presidentes y gobiernos de Irak». Actualmente hay unos 133.000 soldados estadounidenses en ese país.

Bush también aprovechó para advertir a Irán que no interfiera en los asuntos de su vecino.


Las declaraciones presidenciales coincidieron con una publicación del diario «Los Angeles Times», que señalaba que miembros de los servicios secretos de EE.UU. sospechan que el régimen iraní está colaborando con Al-Qaeda.

Los «funcionarios» que cita el rotativo, y que quedaron en el anonimato, afirman que Irán acogió a muchos de los «cerebros» de la red terrorista y les permite planificar operaciones y transmitir las órdenes correspondientes a sus militantes.

Estas fuentes creen que el nuevo presidentede Irán,
Mahud Ahmadinejad, está « forjando una alianza con Al-Qaeda como vía para la ampliación de la influencia iraní». Sin embargo, analistas creen que las crecientes tensiones entre los sunnitas y los chiitas en Irak deberían en realidad resultar en la represión de los militantes de Al-Qaeda, que son sunnitas, por parte del régimen teocrático chiita de Teherán. Un funcionario sostuvo que no hay ningún indicio de que el gobierno iraní «deje libres (a los miembros de Al-Qaeda en Irán) para desplazarse por el país y conspirar».

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