Liberaron a enfermeras y al médico presos en Libia
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Tras ocho años de penurias, las enfermeras búlgaras abrazan a sus seres queridos en
el aeropuerto de Sofía. En sus primeras declaraciones confirmaron que sus confesiones
de haber contagiado de sida a cientos de niños libios les fueron arrancadas bajo tortura.
La condena a los empleados sanitarios había sido altamente cuestionada desde el principio por la comunidad internacional, que avalaba una investigación del profesor francés, Luc Montagnier, coordinador del equipo médico que descubrió el sida. Según ese documento, la causa de la propagación de la enfermedad fue la mala condición higiénica del hospital y no un contagio deliberado, como sostenían los abogados de las víctimas.
Luego del arribo a Sofía, las condenas quedaron sin efecto mediante un indulto decretado por el presidente búlgaro, Giorgi Parvanov. El mandatario se manifestó aliviado por la solución del proceso, que calificó como «dramático caso de las inocentes enfermeras condenadas en Libia».
En el avión que llevó a los seis liberados a Sofía viajó también la primera dama de Francia, Cecilia Sarkozy; la comisaria de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, la austríaca Benita Ferrero-Waldner; y el secretario general de la presidencia francesa, Claude Gueant, quienes ultimaron las negociaciones (ver aparte). «Lo que no lograron en ocho años decenas de hombres lo obtuvieron dos mujeres en tres días», comentó la televisión pública búlgara Btv.
Ferrero Waldner firmó con Libia un documento de dos páginas que refleja los términos del pacto y cómo mejorarán los lazos entre ambas partes, señaló una fuente europea. «Cubre todo: comercio, apoyo a la arqueología, inmigración ilegal, becas para estudiantes y cuestiones de visados», señaló.
En ese sentido, el canciller de Libia, Mohammed Abdel-Rahman Shalgam, expresó que el tratado abrió el camino para «una cooperación completa y una sociedad entre Libia y el bloque» europeo.
Por su parte, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, anunció que hoy viajará a Trípoli para reunirse con su par libio, Muammar Kadhafi. La extradición ocurrió después de que la UE y Trípoli acordaran una indemnización de 461 millones de dólares, un millón para cada una de las familias afectadas.
Por la labor de los funcionarios, el consejo comunal de la capital búlgara resolvió declarar a la pareja presidencial francesa y a la comisaria Ferrero-Waldner ciudadanos ilustres de Sofía. Estados Unidos, por su parte, expresó su «felicidad» por la conclusión del caso.




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