Libia: mientras Gadafi bombardea a rebeldes, la ONU no se pone de acuerdo sobre intervención
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Según testigos en la ciudad de Misrata, el Ejército libio atacó zonas residenciales, aunque no se informaron víctimas.
Quizá de forma más significativa, las tropas del gobierno reducían la zona del este de Libia aún en control de las fuerzas revolucionarias.
El domingo las fuerzas gubernamentales recuperaron la ciudad de Brega, donde hay una importante terminal petrolera, y el lunes volaron más allá de las líneas rebeldes para bombardear Ajdabiyah, la única población de un tamaño considerable entre Brega y el bastión rebelde Bengasi.
Ajdabiyah tiene carreteras en dirección a Bengasi y Tobruk, lo que podría permitir a las tropas de Gadafi rodear la segunda ciudad del país y sus 300.000 habitantes.
Soliman Bouchuiguir, presidente de la Liga Libia de Derechos Humanos, dijo en Ginebra que si las fuerzas de Gadafi fuertemente armadas avanzan hasta poder atacar Bengasi: "Habrá un baño real de sangre, una masacre como la que vimos en Ruanda".
El llamado que hizo durante el fin de semana la Liga Árabe a Naciones Unidas para que imponga una medida de esta naturaleza pareció satisfacer una de las tres condiciones fijadas por la OTAN para que patrulle el espacio aéreo libio. Las otras dos son una prueba de que necesita la ayuda y una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.
"Ahora que hay un comunicado de la Liga Árabe, esperamos que eso pese para los otros miembros del consejo", dijo el embajador francés ante la ONU, Gerard Araud, en Nueva York.
El embajador libanes Nawaf Salam, el único representante árabe en el consejo, dijo que Líbano quería que se actuara lo más pronto posible.
"Pensamos que no sólo es una petición legítima, sino una petición necesaria. Deben tomarse medidas para detener la violencia, poner fin a la (...) situación en Libia, proteger a los civiles", dijo.
"La comunidad internacional está dando largas", dijo Saad Djebbar, un abogado de Londres y experto en asuntos libios.
Las noticias del sufrimiento humanitario y las atrocidades podrían persuadir a más potencias de que la ayuda es necesaria. Pero aunque Human Rights Watch denunció una serie de arrestos arbitrarios y desapariciones en Trípoli, aún falta encontrar evidencias más contundentes.
"Todos aquí están confundidos sobre cuántas víctimas la comunidad internacional juzga como suficientes para que ayuden. Tal vez deberíamos a empezar a cometer suicidios para alcanzar el número requerido", dijo el portavoz rebelde Essam Gheriani.
"Es vergonzoso", agregó en Bengasi.
Un enviado especial de la ONU mantuvo el lunes sus primeras conversaciones con funcionarios libios en una misión que podría incluir una reunión con rebeldes y que se estableció para analizar cuál es la situación en el terreno.
Abdelilah Al-Khatib, un ex canciller jordano, se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores libio, Moussa Koussa, en Trípoli y acordó un segundo encuentro para el martes.
Si el Consejo de Seguridad termina apoyando una zona de exclusión aérea, su aplicación será una responsabilidad principalmente de Estados Unidos, que se ha mostrado prudente ante la opción de intervenir militarmente y aún no ha decidido si apoyará la medida.
"Esa es una decisión, una decisión política en última instancia, que aún no se ha tomado", dijo el secretario de prensa del Pentágono, Geoff Morrell, al canal MSNBC. Sin embargo, agregó que aún se está considerando el tema.
Rusia y China son incluso menos entusiastas, aunque diplomáticos dijeron que tendrían dificultades a la hora de imponer un veto cuando la Liga Árabe ha solicitado la zona de restricción. Algunos enviados dijeron que Moscú y Pekín podrían abstenerse al respecto.
El presidente Dmitry Medvedev prohibió el lunes a Gadafi y su familia viajar a Rusia y efectuar transacciones financieras en el país.
El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, dijo a periodistas que Rusia consideraría cualquier propuesta que procediera del Consejo de Seguridad.
Lavrov dijo que líderes de la Liga Arabe habían indicado que podría imponerse una zona "con algunas restricciones, principalmente con el respeto completo a la soberanía de Libia y sin el uso de arsenales para destruir las instalaciones de defensa aérea".
Turquía, miembro de la OTAN, fue más categórico.
"La intervención militar de la OTAN en Libia o cualquier otro país sería totalmente contraproducente", dijo el primer ministro Tayyip Erdogan en un foro internacional en Estambul.
Mientras las discusiones diplomáticas continúan, los tanques y aviones de Gadafi han superado a las fuerzas rebeldes, sobre todo en el terreno desértico entre las principales ciudades.
La única ciudad importante retenida por insurgentes fuera del este es Misrata, la tercera de Libia ubicada a unos 200 kilómetros de la capital.




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