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«No somos esclavos, somos esclavos sólo ante Dios. No somos prisioneros», dijo el líder de la Asamblea Suprema de la Revolución Islámica en Irak (Asrii), férrea opositora a Saddam Hussein durante su gobierno, y uno de los principales jefes religiosos y políticos de la comunidad musulmana chiíta, que representa más de 60 por ciento de la población iraquí.
«Nosotros rechazamos un gobierno impuesto. Nosotros no tenemos miedo ni de Estados Unidos ni de Inglaterra. ¿A los norteamericanos les gustaría ser gobernados por los británicos? ¿Cómo pretender entonces que nosotros aceptemos ser gobernados por los norteamericanos?», prosiguió Mohammed Baqer Hakim. «Estuve ausente durante 23 años por defenderlos del régimen. Hice esos sacrificios para izar la bandera del Islam», agregó hoy Hakim.
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