Beirut (ANSA, EFE, Reuters) - El secretario general de la Liga Arabe, Amr Mussa, instó ayer a Estados Unidos a «no atacar a Siria ni a otros países árabes», en medio del temor de Damasco de ser el próximo objetivo de una operación militar, aunque el vocero del presidente George Bush dijo que «Irak es un caso único». También Irán, donde se festejó la caída de Saddam Hussein, está preocupada por una invasión norteamericana. Mussa exhortó a Washington a «no atacar a Siria ni a otros países árabes. Harían mejor en advertir a Israel antes que a Siria.Israel practica políticas de ocupación, de destrucción, de violación de las leyes internacionales», dijo en diálogo con la BBC desde Nueva York.
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«Esperamos que ésta sea la prioridad por la que opten lo antes posible, en lugar de atacara los países árabes», agregó.La advertencia sigue a una suma de críticas que funcionarios estadounidenses lanzaron contra Siria, a cuyo gobierno acusaron de proveer de armas a Irak y de dar refugio a sus gobernantes. Asimismo, dijeron que el ataque militar a Irak debe ser tomado en cuenta por aquellos países que posean armas de destrucción masiva.
Mussa dijo que «es necesario que las fuerzas anglonorteamericanas dejen lo antes posible Irak. ¿Un sobresalto de dignidad? Claro, sobre todo cuando fracasó su intento de reunir la Asamblea General de las Naciones Unidas para poner en el centro de la atención mundial sobre la ONU en el tema iraquí».
También se declaró seguro de que «Irak tiene muchas personas capaces que pueden gobernar el país y operar por el interés de Irak antes de que en interés de otros».
«Es necesario admitirlo -dijo a la cadena Al Jazeera-, las organizaciones internacionales fueron marginadas de este tema. Pero debemos por esa razón comprometernos, todos los árabes, con la ayuda de esa parte de la comunidad internacional que está de acuerdo con desarrollar nuestra propia línea política.»
El secretario de Estado norteamericano, Donald Rumsfeld, había acusado el miércoles -por segunda vez en 12 días-a Damasco de brindar ayuda al régimen derrocado del presidente Saddam Hussein, proveyéndoles armas y ofreciendo refugios a funcionarios.
Todas esas acusaciones fueron rechazadas categóricamente por Siria.
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Rumsfeld aseguró que el Pentágono dispone de « informaciones de inteligencia según las cuales Damasco colaboró en facilitar los movimientos de personas desde Irak a Siria».
Según Rumsfeld, Siria significa todavía «un problema» para el Pentágono, además de advertir que su país considera esas actividades como « acciones hostiles».
En tanto, el gobierno sirio exhortó ayer a la comunidad internacional a que realice esfuerzos para poner fin a la ocupación anglo-norteamericana de Irak y ayudar a los iraquíes para que elijan su gobierno.
En la que fue la primera reacción oficial ante la caída del gobierno de Saddam Hussein, en un comunicado difundido en Damasco por un portavoz oficial, se afirma que «a la luz de esta peligrosa situación para la nación árabe, Siria ratifica el compromiso más absoluto para garantizar la unidad e integridad territorial de Irak».
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