Foster, un ex convicto y estafador confeso a quien la policía británica quiso deportar desde el mismo día en que llegó al aeropuerto londinense de Lutton, el 1 de setiembre, ayudó a Cherie Booth a comprar dos departamentos en la ciudad de Bristol a precio reducido. La deportación a Australia fue apelada por los abogados y se encuentra pendiente de resolución.
La esposa de Blair prosiguió diciendo que siente «haber hecho pasar vergüenza a alguien. Soy la esposa del primer ministro, tengo un trabajo interesante y una familia maravillosa, pero no soy Superwoman».
La prensa publicó ayer que los abogados de Foster afirmaron que Booth llamó el mes pasado por teléfono para asegurarse de que los trámites eran gestionados correctamente.
Dejá tu comentario