Llorones
"Por favor, llantos no." Esa fue la respuesta de Roberto Lavagna ayer a los productores rurales que le pidieron aflojar la presión de las retenciones a exportaciones. Los frenó argumentando la suba del precio de la soja y el valor de los campos: "Hagan números, si antes de la devaluación estaban todos hipotecados". Se fueron de la reunión sin conseguir nada y con una lacónica despedida: "No me vengan de nuevo con los cuentitos de los '90".
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Ante un auditorio de productores primarios, Lavagna descartó tajantemente la posibilidad de reducir las retenciones a la exportación, y reclamó al sector rural que «no llore» y reconozca la mejora en su situación después de la devaluación. «Si hoy se está plantando soja y sube el valor de los campos, y hace muy poco las tres cuartas partes del campo estaban hipotecadas, no hagamos ideología. Hagan números de cuándo era más rentable el campo, si antes o después de la devaluación», dijo el ministro a los productores rurales que le reclamaron una reducción en las retenciones. Lavagna, que visitó dos plantas autopartistas, volvió sobre los productores primarios y declaró: «Por favor, llantos no. El campo atraviesa hoy una situación financiera infinitamente mejor que antes de la devaluación».
Por otra parte, el ministro advirtió sobre el peligro de «comprar los cuentitos de la década del noventa, porque en su momento dijeron que la mejoría era un veranito, luego que había una meseta, que iba a haber hiperinflación, y todo eso es un cuentito».
Más distendido que en los últimos días, Lavagna mostró su beneplácito porque «acá se habla de trabajo y no de deuda», y a los elogios sobre sus gestiones ante el FMI replicó con que «nadie es imprescindible y menos el ministro de Economía».
Algo más cerca de los mensajes más políticos que financieros, Lavagna dijo luego que «sobre la deuda, basta. Hablemos sobre trabajo argentino. No dejemos que los diarios, por vender más, nos impongan los temas.




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