El triunfo de Evo Morales en Bolivia tiene, a la vez, costados positivos y abre numerosos interrogantes para los Estados Unidos. Más allá de la visión de la Casa Blanca sobre la cuestión, que en gran medida se reduce a la política que el próximo presidente de Bolivia seguirá con respecto a los cultivos de coca, surgen otras acechanzas. Según un interesante editorial publicado ayer por «The Washington Post», éstas se refieren a la propia viabilidad económica del país y, más aun, a la preservación de su democracia. A continuación, los principales pasajes.
Cualesquiera sean las intenciones de Morales, deberá confrontar con los gobernadores opositores recientemente elegidos en las provincias del Este, ricas en energía, quienes se oponen fuertemente a sus políticas y podrían abrazar el separatismo.
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