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"El rechazo holandés por la Constitución europea genera profundas dudas sobre el futuro de la Unión Europea", declaró el ministro de Exterior británico, Jack Straw, quien se espera se presente el próximo lunes ante la Cámara de los Comunes para definir cuál será la situación de Gran Bretaña al respecto.
Las últimas cifras provisionales sobre el referendo de ayer en Holanda indicaban que el 61.6 por ciento de los votantes se mostró a favor del "No", mientras que el 38.4 por ciento votó al "Si".
Esta semana, los periódicos británicos indicaron que si ganaba el No en Holanda, Londres desistiría de convocar a un referendo, por temor a que este resultada afectara la ya debilitada gobernabilidad del premier Tony Blair.
Por su parte, el Partido Conservador afirmó que la carta magna de la UE "está muerta" y exigió a Blair convocar un referendo en el país "para que los británicos den su parecer". "Esta fue la constitución que negoció Tony Blair y en la que puso su nombre. Si este gobierno trata ahora de implementar la carta magna por la puerta trasera, estará tratando a los británicos con desprecio", señaló el ministro de Exterior en la oposición, el conservador Liam Fox.
En ese sentido, los liberales-demócratas, tercera fuerza política del país, indicaron que "no existe perspectiva alguna" para un referendo británico.
El portavoz para asuntos de Exterior de los liberales-demócratas, sir Menzies Campbell, declaró que es necesario "un período de reflexión" para que los miembros de la UE "puedan determinar el futuro del proyecto europeo".
"La Unión Europea seguirá existiendo sobre la basa de tratados ya existentes, pero no faltará mucho para que necesitemos de nuevas reformas", agregó el diputado.
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