Londres (Reuters, EFE, AFP) - El comandante británico de mayor rango en Afganistán, el general de brigada Mark Clarleton-Smith, afirmó que la guerra contra los insurgentes talibanes no se puede ganar y que si éstos están dispuestos a negociar, ése sería « precisamente el tipo de progreso» necesario para poner fin al conflicto.
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En una entrevista publicada ayer por el «Sunday Times», Carleton-Smith aseguró: «No vamos a ganar esta guerra. Se trata de reducirla a un nivel razonable de insurgencia que no sea una amenaza estratégica y que pueda ser controlada por el Ejército afgano».
El jefe militar aseveró sus fuerzas han eliminado este año la capacidad de hacer daño de los fundamentalistas talibanes, pero que las tropas podrían dejar Afganistán mientras aún exista actividad rebelde, aunque de menor nivel.
El ministro de Defensa afgano expresó ayer su decepción por las declaraciones del comandante, al afirmar que la insurgencia aliada de Al-Qaeda debe ser derrotada. «Creo que ésta es una opinión personal de ese comandante», dijo a los periodistas Abdul Rahim Wardak. «El principal objetivo del gobierno afgano y de toda la comunidad internacional es que tenemos que derrotar a esta guerra contra el terrorismo y tener éxito», añadió.
Wardak afirmó que el éxito también dependerá de cómo las fuerzas británicas enfoquen los problemas que enfrentaban en la provincia de Helmand, pero no comentó si su estrategia actual es la correcta. Cuando se le preguntó si los comentarios del comandante le parecían desalentadores, Wardak resultó: «Sí, es decepcionante, seguro».
En la Casa Blanca, el portavoz Gordon Johndroe aseveró que los dichos de Carleton-Smith reflejan la necesidad de que Estados Unidos, la OTAN y el Ejército afgano trabajen juntos para apoyar a Afganistán.
«Va a requerir todo de nosotros. Trabajar juntos en los frentes político, económico y de seguridad para ganar en Afganistán. Estoy seguro de que eso es lo que (el comandante) quiso decir con su comentario», señaló. El Pentágono declinó realizar comentarios y aludió a un informe publicado el 1 de octubre en el que el general estadounidense David McKiernan, jefe de las fuerzas de la OTAN en Afganistán, aseguró que estaba «más convencido que nunca» de que la insurgencia de los talibanes no se impondrá.
Sin embargo, otro importante comandante estadounidense, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el almirante Mike Mullen, sostuvo el mes pasado que no estaba convencido de que Estados Unidos estuviera ganando en Afganistán.
Estados Unidos planea agregar 8.000 efectivos a los 33.000 ya desplegados en Afganistán a inicios del próximo año. Los dos candidatos presidenciales, John McCain y Barak Obama, dijeron que la presencia militar norteamericana debe crecer y el último señaló, incluso, que para eso es necesario poner fin a la presencia en Irak. Gran Bretaña tiene cerca de 8.000 soldados en Afganistán, la mayoría de ellos en la volátil provincia sureña de Helmand, donde enfrenta batallas diarias contra una creciente insurgencia.
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