4 de diciembre 2002 - 00:00

Los inspectores de armas revisan palacio de Saddam

Los inspectores de armas revisan palacio de Saddam
Bagdad (AFP, Reuters, EFE) - Poco después de que los expertos de la ONU inspeccionaran ayer por primera vez uno de los palacios del presidente Saddam Hussein en Bagdad, Irak anunció su intención de presentar una declaración de sus armas el próximo 7 de diciembre, un día antes de la fecha límite impuesta por el Consejo de Seguridad.

Estos hechos tuvieron lugar mientras la Casa Blanca salía a negar que el presidente George W. Bush busque condenar los esfuerzos de desarme en Irak, al plantear dudas sobre el resultado, solamente después de una semana del retorno de los inspectores. «Nadie quiere que los inspectores tengan más éxito que el presidente Bush, dado que él es quien creó el marco en el que los inspectores volvieron ahora a Irak», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.

Bush afirmó el lunes en el Pentágono, que «hasta ahora, las señales no son alentadoras» sobre la voluntad de Irak de cumplir con la resolución de la ONU para su desarme, y recordó que Estados Unidos sigue dispuesto a dirigir una coalición militar contra Hussein. Al respecto, Turquía dio a conocer en la última jornada que está dispuesta a abrir su espacio aéreo y bases militares a los aviones estadounidenses en caso de una guerra con Irak, afirmó el canciller de ese país, Yasar Yakis. No obstante, precisó que estas concesiones necesitarían el amparo de otra resolución de Naciones Unidas.

En tanto, mientras nada hacía pensar que el jefe de Estado iraquí se encontrara en el palacio Al Seyud en el momento de la inspección, los enviados de la ONU se presentaron en seis vehículos a la entrada del mismo, en el barrio de Kerrada. Tras un momento de vacilación, los vigilantes los autorizaron a entrar.

• Recorrida

«Entraron en todos los edificios, inspeccionaron la alas de servicio y los edificios principales», declaró a la prensa un responsable iraquí del organismo nacional de control que los acompañó durante dos horas.

El portavoz de la ONU en Bagdad afirmó que los expertos pudieron inspeccionar «cada rincón» y «cada habitación» del palacio. Los periodistas pudieron visitar el interior del palacio durante 15 minutos una vez que los inspectores se habían ido.

La inspección de las instalaciones presidenciales en busca de armas causó roces entre Bagdad y la anterior misión de la ONU, la UNSCOM, entre 1991 y 1998. En setiembre y octubre de 1997, los iraquíes rechazaron tres veces las inspecciones y sólo tras largas negociaciones se pudo efectuar una primera visita el 4 de abril de 1998. Después, Bagdad y el secretario general de la ONU,
Kofi Annan, firmaron en febrero de 1998 un memorándum en el que se establecían las modalidades de inspección de los sitios considerados «delicados», entre los que figuran los palacios presidenciales. Pero ese texto fue superado por la resolución 1441, adoptada el 8 de noviembre de este año, que reforzó de forma considerable los poderes de los inspectores al exigir a Irak un acceso «inmediato y sin restricciones» a todos los lugares. Hay tres palacios presidenciales en Bagdad (el Palacio de la República, Radwanieh, y Al Seyud), y otros cinco en el resto del país.

Horas después de la inspección, Irak anunció que presentará la declaración sobre su arsenal de destrucción masiva que le exige la ONU el 7 de diciembre, un día antes de la fecha límite. «Como prevé la resolución 1441, entregaremos nuestra declaración a tiempo, el 7 de este mes, y la gente de la Comisión de Vigilancia, Inspección y Verificación (Unmovic) y de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) la llevará a Nueva York y a Viena», declaró a los periodistas el responsable del organismo iraquí de control,
Hossam Mohammed Amin. La resolución 1441 establece que Irak debe presentar, como muy tarde el 8 de diciembre, «una declaración actualizada, exacta y completa en todos los aspectos de sus programas de armas químicas, biológicas y nucleares, de misiles balísticos y otros como vehículos aéreos sin piloto y sistemas de dispersión». El viceprimer ministro iraquí, Tarek Aziz, afirmó que Bagdad estaba colaborando con los inspectores para «demostrar las mentiras» con las que EE.UU. y Gran Bretaña pretenden «agredir a Irak».

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