Tras la intervención militar en Venezuela, el presidente estadounidense presiona para controlar Groenlandia, un viejo anhelo del republicano. Mientras tanto, Dinamarca advierte las repercusiones que este movimiento puede tener sobre la OTAN.
La isla pasó a formar parte formal de Dinamarca en 1953, en plena ola de descolonización posterior a la Segunda Guerra Mundial. Obtuvo autonomía en 1979 y autogobierno en 2009, aunque Copenhague conserva el control de la política exterior, la defensa, la seguridad y la moneda.
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Desde su regreso a la Casa Blanca, el presidente estadounidense Donald Trump reconfiguró la política exterior de su país y apuesta por reconvertir a EEUU en la potencia hegemónica. Tras la intervención militar que capturó a Nicolás Maduro, ahora el republicano busca presionar para quedarse con el control de Groenlandia y aumenta la tensión con Dinamarca, actual administrador del territorio.
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Sin embargo, muchos fueron sorprendidos por el nuevo objetivo geopolítico de Trump. Entonces, ¿por qué Estados Unidos puso los ojos sobre Groenlandia y cómo puede continuar esta historia?
Groenlandia es una vasta isla de 2,16 millones de kilómetros cuadrados, con abundantes recursos naturales, que fue colonia danesa y hoy funciona como territorio autónomo bajo soberanía de Dinamarca. Está ubicada en el Ártico y combina una geografía extrema con una población reducida.
Se trata del país menos densamente poblado del planeta: viven allí unas 56.000 personas, que se trasladan entre localidades principalmente en barco, helicóptero o avión. La mayor parte de los asentamientos se distribuyen a lo largo de la costa oeste. Nuuk, la capital, sintetiza ese paisaje urbano: casas de colores intensos recostadas sobre una costa irregular, con montañas que se elevan hacia el interior.
Fuera de los centros urbanos, el territorio es mayormente inhóspito. El 81% de la superficie está cubierta por hielo y cerca del 90% de la población es de origen inuit. Históricamente, la economía local se sostuvo en la pesca, principal fuente de ingresos y empleo.
La importancia geopolítica de Groenlandia: ubicación estratégica, petróleo, gas y tierras raras
La ubicación de Groenlandia la convierte en una pieza clave del tablero geopolítico. Está situada entre Estados Unidos y Europa, sobre la llamada brecha GIUK —el corredor marítimo entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido— que conecta el Ártico con el Atlántico Norte.
A esa posición se suma su potencial en recursos naturales: petróleo, gas y, especialmente, minerales de tierras raras. Este punto gana relevancia en un contexto en el que China utiliza su dominio sobre esos minerales como herramienta de presión estratégica sobre Estados Unidos. Se trata de insumos críticos para industrias clave, desde autos eléctricos y energías renovables hasta sistemas de defensa.
El deshielo acelerado del Ártico, producto de la crisis climática, podría facilitar el acceso a esos recursos y ampliar las rutas marítimas del norte durante más meses al año, reconfigurando flujos comerciales y reforzando el valor estratégico de la región. Todo esto ocurre pese a que Trump ha desestimado el cambio climático, al que calificó como “la mayor estafa”.
El propio Trump buscó despegar su interés de la cuestión minera. El mes pasado afirmó ante periodistas: “Necesitamos Groenlandia por seguridad nacional, no por los minerales”.
Sin embargo, su entonces asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz, ofreció una lectura distinta en enero de 2024. En declaraciones a Fox News, sostuvo que el interés de la administración se explicaba por los “minerales críticos” y los “recursos naturales” del territorio.
Donald Trump y su postura expansionista
El vínculo discursivo entre Groenlandia y Venezuela reapareció con fuerza tras la captura de Nicolás Maduro. Al día siguiente del operativo estadounidense, Trump volvió a insistir en que Estados Unidos necesita Groenlandia “desde el punto de vista de la seguridad nacional”. Esas declaraciones fueron reforzadas el lunes por el subjefe de gabinete para políticas de la Casa Blanca, Stephen Miller, lo que volvió a colocar al territorio ártico bajo los reflectores.
TRUMP CAPTURA
Trump y su postura expansionista: ahora, el objetivo en Groenladia.
“Necesitamos Groenlandia… es muy estratégica en este momento. Groenlandia está cubierta de barcos rusos y chinos por todas partes”, dijo Trump a los periodistas a bordo del Air Force One el domingo, aun cuando inicialmente había evitado referirse al tema. “Necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional, y Dinamarca no va a poder hacerlo”.
La obsesión de Trump sobre el gigante de hielo ya había sido desmotrada durante su primer mandato, cuando exploró la posibilidad de comprar Groenlandia. La respuesta fue tajante: “Groenlandia no está en venta”.
En otras declaraciones, el republicano afirmó que el país es clave para la “seguridad económica” de Estados Unidos. En marzo de 2025, el vicepresidente J. D. Vance visitó la isla y afirmó que era “política de Estados Unidos” promover cambios en el liderazgo danés de Groenlandia, aunque aclaró que el futuro debía ser decidido por los propios groenlandeses.
En este sentido, las encuestas no dan lugar a dudas: el 85% de la población se opone a formar parte de Estados Unidos, según Reuters.
¿Qué significa esto para la OTAN?
La posibilidad de que Estados Unidos recurra a una acción militar para tomar control de Groenlandia - una opción que Trump se negó a descartar - encendió alarmas dentro de la OTAN y amenaza con fracturar la alianza.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió el pasado lunes que “si Estados Unidos decide atacar militarmente a otro país de la OTAN, todo se detendrá, incluida la OTAN y, por lo tanto, la seguridad que se ha proporcionado desde el final de la Segunda Guerra Mundial”.
Este martes, los principales líderes europeos expresaron su respaldo a Dinamarca y a Groenlandia, y subrayaron que la seguridad del Ártico debe sostenerse de manera colectiva dentro de la alianza atlántica.
“Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde a Dinamarca y Groenlandia, y solo a ellas, decidir sobre los asuntos que les conciernen”, señalaron en una declaración conjunta Francia, Alemania, Italia, Polonia, España, Gran Bretaña y Dinamarca.
La postura de Groenlandia
Las reiteradas menciones de Trump impactan de lleno en la política interna de Groenlandia, marcada por el pasado colonial danés y por un proceso gradual hacia una mayor autonomía e independencia.
La isla pasó a formar parte formal de Dinamarca en 1953, en plena ola de descolonización posterior a la Segunda Guerra Mundial. Obtuvo autonomía en 1979 y autogobierno en 2009, aunque Copenhague conserva el control de la política exterior, la defensa, la seguridad y la moneda.
“Cuando el presidente de Estados Unidos habla de ‘necesitar Groenlandia’ y nos vincula con Venezuela y la intervención militar, no solo es incorrecto, sino también irrespetuoso”, afirmó en un comunicado el primer ministro groenlandés, Múte Egede Nielsen.
“No más fantasías de anexión”, agregó. “Estamos abiertos al diálogo. Estamos abiertos a las discusiones. Pero deben tener lugar a través de los canales adecuados y respetando el derecho internacional… Groenlandia es nuestro hogar y nuestro territorio. Y así seguirá siendo”.
Dentro del arco político local, sin embargo, hay matices. Kuno Fencker, diputado del partido Naleraq, más cercano a Estados Unidos, sostuvo que algunas declaraciones de Trump fueron “recibidas bastante bien”.
“Si dice que Groenlandia tiene derecho a la autodeterminación o que podría unirse a Estados Unidos, es una gran oferta por parte del presidente de EE.UU.”, dijo Fencker a CNN.
“Pero si los periodistas le atribuyen declaraciones sobre la anexión o la ocupación militar de Groenlandia, eso no ha sido bien recibido”, concluyó.
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