Entre ellas, llevar el salario mínimo a 1.500 euros de aquí a 2012 (si la izquierda vuelve al poder en las elecciones de 2007) y revocar las leyes promulgadas por la derecha desde 2002 sobre la reforma de las pensiones, la seguridad social o el contrato de «nueva contratación», que permite a las pequeñas empresas despedir a un trabajador durante dos años sin justificación.
El eventual gobierno socialista podría oponerse a los llamados despidos «bursátiles», restablecería en la práctica las 35 horas semanales de trabajo, anularía la privatización parcial de EDF. Las empresas que abusaran de los contratos temporales serían sancionadas, y se eliminaría la reforma fiscal prevista para 2007.
Estas son las medidas clave del texto de «síntesis» que servirá de base al proyecto del principal partido de la oposición para las elecciones presidenciales y legislativas de 2007 y que será refrendado en una convención en marzo próximo.
Los observadores remarcan que empieza ahora la cuenta atrás de la difícil designación de quién defenderá los colores del PS en las Presidenciales.
El acuerdo logrado ayer en el Congreso de Le Mans (Oeste), que los «barones» del PS consideraban necesario para pasar la página de las divisiones y tratar de reparar su deteriorada imagen entre el electorado, El deja a esta formación como el partido socialista «más a la izquierda» de Europa, en palabras de un comentarista.
Sobre la ola de disturbios que acaba de azotar a los barrios conflictivos del país, el PS pide un cambio «radical» de política (seguridad, educación y empleo) y rehúsa « reducir» los actos violentos a «un problema de orden público», ya que ve en ellos
Dejá tu comentario