Lula se defiende: comprar carpetas "es abominable"
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Lula da Silva ayer, al ofrecer pan a un camarógrafo durante un encuentro con representantes de la comunidad judía en Brasilia. Lanzó una ofensiva mediática para evitar quedar atrapado en el caso de corrupción que vuelve a afectar a su partido.
Al ser interrogado por las personas cercanas a la Presidencia y a la dirección del PT que han sido involucradas en el nuevo escándalo, las calificó como « insanas» y reprochó que hubieran negociado con «bandidos».
«Lo que ocurrió fue inmoral. Si alguien está trabajando (en una campaña electoral) y le dicen que hay una noticia que puede cambiar el mundo, va a romperse la cara. Si un bandido le ofrece una cosa, tiene que desconfiar de eso», afirmó.
«Puedo garantizar que si alguien quería hacer un dossier para ayudar al PT, la verdad esa práctica no ayuda. Meterse con un bandido no sirve de nada en ningún lugar del mundo. No queremos meternos con ningún bandido», agregó.
El escándalo que les ha costado el cargo a personas cercanas a Lula -entre ellas el presidente del PT, Ricardo Berzoini, que el miércoles a la noche fue sustituido como jefe de la campaña del mandatariosurgió el viernes pasado con dos detenciones vinculados al partido.
La policía los detuvo cuando, con cerca de 800.000 dólares en efectivo, negociaban la compra de supuestas pruebas contra los principales candidatos de la oposición a la Presidencia, Geraldo Alckmin, y a la gobernación del estado de San Pablo, José Serra.
«Si compañeros tuvieron la ilusión de que tenían algo tan poderoso para cambiar el planeta, van a pagar. Quiero saber de dónde salió el dinero, pero también qué contiene ese dossier y por qué era tan costoso», afirmó, enigmático. Alegó que ya determinó que la policía investigue a fondo lo que ocurrió e identifique a los responsables sin importar quiénes son.
Mientras, el nuevo jefe de la campaña de Lula, Marco Aurélio Garcia, se manifestó convencido de que el mandatario será reelegido en la primera vuelta a pesar de los efectos del escándalo.
El hasta ahora asesor del jefe de Estado en asuntos internacionales afirmó que Lula lo llamó «a coordinar estos diez últimos días su victoriosa campaña» y que su equipo estaba « fuertemente empeñado en obtener el mejor resultado» el 1 de octubre, evitando una segunda vuelta, algo que los analistas ya no descuentan.




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