26 de marzo 2004 - 00:00

Lula trata de poner fin a peleas en el gobierno

Luiz Inácio Lula Da Silva
Luiz Inácio Lula Da Silva
Brasilia (ANSA, AFP, Reuters, ASN) - En medio de un clima político enrarecido por las peleas en el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) por el rumbo económico y la amenaza del poderoso Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) de abandonar la alianza oficial, Luiz Inácio Lula Da Silva ha lanzado una ofensiva política para tratar de reorganizar su base parlamentaria y mejorar la relación con el Congreso.

Ese fue el objetivo del encuentro que se realizó el miércoles por la noche en la casa del presidente de la Cámara de Diputados, Joao Paulo Cunha, que sirvió para «desatar los nudos», dijo ayer el líder del Partido Socialista Brasileño (PSB), Renato Casagrande.

«La reunión fue muy buena. Fue la reanudación de una práctica de diálogo que teníamos el año pasado, pero que estaba olvidada», dijo el diputado socialista.

• En el mismo avión

Participaron de la reunión los ministros José Dirceu, de la Casa Civil; Antonio Palocci, de Hacienda; Aldo Rebelo, de Coordinación Política; Eunicio de Oliveira, de Comunicaciones; y Eduardo Campos, de Ciencia y Tecnología.

Casagrande subrayó la importancia de que la base aliada del gobierno se mantenga al margen de las muchas críticas que se le realizan a la política económica. «Estamos en el mismo avión y, si se cae, no sólo matará al piloto», dijo el diputado.

En los últimos tiempos varios aliados de peso del gobierno Lula han expresado críticas a la política económica. El PMDB, el mayor integrante del oficialismo y clave en el Senado, donde tiene una amplia mayoría, amenazó con romper su alianza si el gobierno no cambia la actual política económica. A eso respondió en la reunión el propio Palocci, quien dijo que
«los tiempos de la economía no son los tiempos de la política». En octubre se realizan elecciones municipales en todo el país, el primer test electoral del gobierno Lula.

Durante la reunión, los aliados hicieron reclamos al gobierno, en particular por la falta de diálogo este año, luego de la intensa relación del año pasado, que permitió la aprobación de las reformas de previsión social y tributaria. «Se le exigió al gobierno relación política, con franqueza y lealtad, que son igualmente sólidas» en la alianza oficialista, dijo por su parte el diputado
Arlindo Chinaglia, líder del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula en la Cámara baja.

Por su parte,
José Genoino, el presidente del PT, reconoció que ha faltado comunicación entre el gobierno y su base aliada. «Tenemos que conversar más, discutir más y oír más. Es necesario más diálogo», dijo Genoino.

El titular del PT reveló que el presidente Lula quiere instalar en breve un Consejo Político, que estará integrado por los presidentes de los partidos aliados. Pero una muestra de las divisiones dentro del propio PT fueron las declaraciones del sociólogo
Chico de Oliveira, uno de los fundadores del partido, quien acusó a Lula de aplicar «el modelo chino de crecimiento económico, que no pasa de una economía de zoológico».

En tanto, el presidente del Banco Central,
Henrique Meirelles, cuestionado por su resistencia a una abrupta caída de las tasas de interés, salió a señalar que el mal momento de la economía ya fue superado y que Brasil reúne condiciones favorables para crecer si se sigue avanzando en reformas pendientes.

Al hablar ante la Comisión de Asuntos Económicos del Senado, el presidente del Banco Central dijo que sólo «la política monetaria no va a conseguir hacer que las tasas de crecimiento de Brasil crezcan de forma consistente, a no ser que pueda existir toda una serie de otras reformas fundamentales». Entre esas reformas pendientes mencionó a la ley de quiebras -que entre otros aspectos da más posibilidades de cobro a los acreedores-, actualmente en trámite en el Congreso.

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