Mandela visitó el Parlamento sudafricano a 20 años de su liberación

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Nelson Mandela fue recibido con canciones y danzas por los legisladores sudafricanos, en el vigésimo aniversario de su liberación tras 27 años de cárcel, al entrar en el Parlamento de Ciudad del Cabo para escuchar el discurso sobre el Estado de la Nación, que pronunció el presidente, Jacob Zuma.

El primer presidente negro de Sudáfrica entró en el recinto apoyándose en su esposa, Graça Machel, recibió la ovación de diputados y asistentes y se sentó en la última fila de la galería de invitados, desde donde siguió atentamente el discurso, que iba leyendo en unas hojas mientras Zuma se dirigía a la nación.

Mandela estaba rodeado en el palco por varios de sus familiares, que también habían acudido al Parlamento para conmemorar la fecha de su liberación, que marco el principio del fin del régimen segregacionista del "apartheid" y supuso el punto de salida para alcanzar la democracia.

Zuma afirmó en su discurso de apertura del Parlamento, cuyas sesiones tendrán como tema "Celebremos el legado de Mandela- Contribuyamos a edificar la Nación", que su Gobierno intenta acelerar el crecimiento y la creación de puestos de trabajo.

El actual Gobernante, que es el cuarto presidente negro sudafricano, tras Mandela, Thabo Mbeki y Kgalema Motlanthe, concentró su alocución en prometer una mejora en los servicios públicos básicos -agua, electricidad, salud y educación- cuyas deficiencias han generado levantamientos en varias zonas del país.

También se propuso adoptar un nuevo enfoque en la política industrial de su Gobierno, a fin de acelerar el crecimiento económico, en un país que, tras 16 años de democracia, mantiene enormes diferencias económicas y sociales.  

También aseguró que mantendrá las medidas de rescate económico para acabar con los efectos de la recesión y anunció planes para invertir más de 11.000 millones de dólares en el un programa de tres años de desarrollo de infraestructuras, que será "la base de nuestra estrategia para la recuperación y el crecimiento económico".

Reiteró también la ambición de su gobierno de mejorar los sectores de la educación, la salud publica y la lucha contra la delincuencia, como asimismo a un mayor enfoque en el desarrollo rural y sus planes de hacer responsables a los ministros de su gabinete por la falta de cumplimiento de los objetivos asignados.

En su discurso, Zuma recordó no sólo a Mandela, sino también a los últimos dos presidentes blancos de Sudáfrica, Pieter Willem Botha y Frederick Willem De Klerk, por su contribución, dijo, a la transición del país hacia la democracia.

"En este día especial, debemos también reconocer la contribución del liderazgo del (ya extinto) Partido Nacional, que finalmente se dio cuenta de que el apartheid no tenía futuro".

En el párrafo final, Zuma dedicó su alocución a Mandela, recordando que la actuación de éste fue "primordial para asegurarle a Sudáfrica el derecho a organizar la inminente Copa Mundial de la FIFA".

"En consecuencia, debemos hacer que esta Copa del Mundo sea un gran éxito en su honor", concluyó el presidente sudafricano.

Tras el discurso de Zuma, en los salones del Parlamento, el actual presidente se reunió con diversos invitados, entre ellos Mandela y De Klerk, que compartieron el Premio Nobel de la paz en 1993 por su contribución a la caída del "apartheid".

También estuvo con ellos el arzobispo emérito anglicano Desmond Tutu, otro de los luchadores contra el "aparheid" que recibió el nobel de la paz en 1984, quien departió sonriente con Mandela, Graça Machel, De Klerk y Zuma.

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