Montevideo - El presidente electo de Uruguay, Luis Lacalle Pou, presentó ayer su futuro gabinete de gobierno a partir del primero de marzo, y prometió una gestión enfocada en la “acción”, cuyas principales retos serán la reactivación de la economía y el aumento de la criminalidad.
Mano dura y libre mercado, ejes del gabinete de Lacalle Pou
El líder del Partido Nacional entregó ministerios a casi todas las agrupaciones que integran la "coalición multicolor". Cabildo Abierto (CA), del ultraderechista exgeneral del Ejército, Guido Manini Ríos, encabezará Medio Ambiente y Salud.
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La sociedad que el exsenador del conservador Partido Nacional formó junto a otras cuatro agrupaciones fue clave para el crecimiento del centro-derecha. A su viejo rival y aliado de los comicios recientes, el Partido Colorado, se sumaron dos formaciones menores, sobre todo la que dio la sorpresa en la primera vuelta, Cabildo Abierto (CA), liderado por el exjefe del Ejército, Guido Manini Ríos, que con sus 11 diputados y 3 senadores tiene una llave crucial en el Parlamento.
Lacalle Pou, que negoció durante semanas la composición del gabinete con sus socios, destacó la “interacción de hombres y mujeres de distintos agrupaciones” para lograr “un gobierno de acción”. “Los uruguayos requieren de acción de sus gobernantes” y esa será una de las “condiciones principales de nuestro gobierno”, sostuvo durante un acto para la prensa en un hotel al sur de Montevideo.
El presidente prometió la mayor información posible para la ciudadanía y ratificó que promoverá auditorías en las principales reparticiones del Estado, con el objetivo de presentar un informe sobre “el estado del país” a los uruguayos antes de asumir.
“El gobierno saliente va a omitir algunas medidas y a impulsar otras que de alguna manera alteran la composición económica de los próximos años”, sostuvo Lacalle Pou sobre una transición formalmente tranquila, pero ríspida por la divergencia de ideas del gobierno entrante y el saliente, en particular en el plano fiscal.
En su afán por homogeneizar posiciones, los dirigentes de la opositora liga “multicolor” anunciaron un entendimiento de trece puntos que intenta arrojar luz sobre la hoja de ruta en materia de seguridad y economía, aunque los detalles son vagos y las dudas abundan. Por caso, como receta para la reducción del déficit fiscal el PN promueve achicar el Estado, pero se desconoce qué áreas podría tocar. Y para contener el delito, acordaron la ampliación del concepto de legítima defensa y aumentar la vigilancia.
Durante la campaña, Lacalle Pou hizo además varias referencias a una “ley de urgente consideración” que prometió presentar a los parlamentarios una vez que asuma la nueva legislatura en marzo próximo y que incluye un articulado de entre 300 a 500 medidas como parte de una estrategia de shock.
Entre los ministros de Lacalle Pou, destacan el excandidato presidencial del Partido Colorado, el liberal Ernesto Talvi, quien será canciller, y la economista Azucena Arbeleche, quien tomará las riendas de Economía en medio de un desempleo creciente, cierre de empresas y persistente déficit fiscal de casi 5% del PIB.
El senador Jorge Larrañaga (PN), quien promovió una reforma de seguridad que endurecía penas contra el delito -un proyecto rechazado en las urnas-, será ministro del Interior y deberá enfrentar una creciente tasa de homicidios que en 2018 subió 45% a un nivel récord para el país sudamericano. Lacalle Pou reemplazará a Tabaré Vázquez el primero de marzo de 2020 para un mandato de cinco años.
Por otra parte, le otorgará a Cabildo Abierto de Manini Ríos, apodado como el “Bolsonaro uruguayo”, las carteras de Medio Ambiente y Salud. En este último caso se había despertado recelo debido a que la agrupación promueve derogar parte de la ley que despenaliza el aborto.
El resultado del balotaje celebrado a fines de noviembre dejó al descubierto una polarización mayor que la conocida habitual en la sociedad uruguaya (Lacalle Pou se impuso por 1,5 puntos frente a su rival Daniel Martínez), que en su vida democrática reciente se había acostumbrado a abrazar por una mayoría clara a sus nuevos líderes, salvo en 1994, cuando se demoró un día completo en proclamar vencedor al colorado Julio María Sanguinetti, debido a que la diferencia era mínima: 20.000 sufragios.




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