La guerra contra Irak, que entró en la cuenta regresiva, tiene su primera víctima en la unidad europea. Las diferencias que se manifestaron en el seno de la ONU se agravaron tras el ultimátum a Saddam Hussein. Ayer, después del discurso de George W. Bush, se escucharon fuertes críticas por parte de los países que encabezan la oposición: Francia, Alemania y Rusia. Jacques Chirac fue contundente al afirmar que "la guerra es injustificable". Gerhard Schröder y Vladimir Putin se expresaron en la misma línea. Más allá de las declaraciones públicas, las informaciones sobre el pensamiento en privado de uno u otro líder hacen imaginar una situación de difícil retorno. El lamento de Tony Blair lo ejemplifica: "Me entristece que Francia no nos acompañe".
Chirac consideró que el uso de la fuerza sin el consentimiento de la ONU «es una decisión grave, ahora que el desarme de Irak está en curso y las inspecciones demostraron que son una alternativa creíble para desarmar ese país».
Francia fue señalada por Bush y por el primer ministro británico,
Sin embargo, ayer, Chirac descartó las acusaciones y alegó que «Francia actuó en nombre de la primacía del derecho y en virtud de su concepción de las relaciones entre los pueblos y entre las naciones». Asimismo, el premier francés destacó que «la posición de Francia es compartida por la gran mayoría de la comunidad internacional».
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