Miles de personas manifestaron en las calles de las más importantes ciudades españolas y del País Vasco, en donde la huelga ya se venía haciendo desde el miércoles.
Madrid (La Vanguardia, ANSA, AFP) - La primera huelga general contra el gobierno de José María Aznar fue «un éxito y masiva» para sus organizadores y «un fracaso» para el presidente español. Durante el día hubo multitudinarias manifestaciones en varias ciudades de España para protestar contra la reforma de las prestaciones por desempleo. La mayor de ellas fue en Barcelona, en donde se congregaron 400 mil personas, mientras que la prensa comprobó un paro casi total en los cordones industriales de Madrid y la capital catalana.
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La protesta fue seguida «por 84 por ciento de los trabajadores, es decir, 10 millones de personas», según Cándido Méndez, secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), la central sindical de tendencia socialista. En el contraste habitual en este tipo de casos, el vocero gubernamental Pío Cabanillas consideró que «sencillamente, no hubo huelga». Otras fuentes gubernamentales cifraron la adhesión al paro en 17%, es decir, casi el mismo porcentaje de gente que para los sindicalistas concurrió a trabajar.
La UGT y Comisiones Obreras (CCOO), de posiciones cercanas a Izquierda Unida) habían convocado a la jornada de protesta en repudio a la reforma del seguro de desempleo aprobada por decreto, que pone nuevas condiciones al acceso a la prestación para desocupados, que básicamente apuntan a que éstos demuestren voluntad de conseguir trabajo y no reposen durante meses o años en el subsidio estatal.
•Mano abierta
Ayer se puso fin a una paz social de seis años que, en un pacto implícito entre sindicalistas y el gobierno, le había permitido a Aznar emprender reformas económicas estructurales sin tener que confrontar permanentemente con los sindicatos. Aún en medio de declaraciones conflictivas, el gobierno insistió en que mantiene la «mano abierta» a los sindicatos.
Uno de los puntos más conflictivos de la reforma es el que retira el seguro de desempleo a quienes tienen un trabajo fijo en algunos meses del año, como los trabajadores del turismo o del agro, con incidencia sobre todo en Baleares o en Extremadura.
«La pelota está ahora en el patio de Aznar, que tiene que ser sensible a lo que le pide la mayoría de los trabajadores», manifestó desde Sevilla José María Fidalgo, líder de las CCOO.
El ministro de Economía, Rodrigo Rato, cargó contra los socialistas (principal oposición) diciendo que «éste es el mayor fracaso político del PSOE en los últimos 20 años por su actitud crispada frente a la huelga. Han demostrado una irresponsabilidad más que notable». El secretario de organización de los socialistas, José Blanco, contraatacó diciendo que el gobierno «miente y sabe que miente para ocultar una realidad de contestación social». Socialistas y miembros del oficialista Partido Popular tienen una antigua disputa sobre las huelgas desde los tiempos en que gobernaba España Felipe González y los masivos paros contaban con la anuencia de los entonces opositores.
•Sin teléfonos
Durante el día fue imposible comunicarse por teléfono, ya que ese sector tuvo al menos 43 por ciento de ausentismo, según datos de la empresa Telefónica. La jornada transcurrió sin desórdenes, excepto los enfrentamientos registrados entre policía y piquetes sindicales en las puertas de comercios y la muerte de un inspector de la policía nacional por un ataque al corazón. Fueron detenidas 71 personas en distintos hechos. El consumo energético, indicador de la actividad económica, se acercó al de un domingo, con una caída de 20 por ciento respecto de un día laboral. El centro de Madrid se vio casi desierto, y otra de las marchas más multitudinarias fue en Sevilla, en donde hoy comienza la cumbre antiinmigración.
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