Altos oficiales estadounidenses responsables de fuerzas especiales están convencidos de la muerte de Osama bin Laden y son partidarios de dejar de emplear sus tropas en la búsqueda del líder y de militantes de Al Qaeda en Afganistán para emplearlas en otras misiones.
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El diario The New York Times, en un artículo de primera plana, afirma que si bien no hay pruebas precisas de la muerte de Bin Laden, estos militares están convencidos de que cayó en los bombardeos anglo-estadounidense o en combates ocurridos al este de Afganistán.
La presunción se basa en la ausencia total de interceptaciones de mensajes de radio o telefónicos que indiquen que el millonario saudita esté con vida.
Pero otras fuentes estadounidenses afirman que la prueba que Bin Laden está vivo es precisamente la ausencia de comunicaciones sobre su muerte.
"No sabemos si Bin Laden está vivo o muerto o donde está. Pero actuamos como si estuviera vivo y, si está vivo, antes o después lo encontraremos", indicaron las fuentes. El análisis y las conclusiones de los comandantes de las fuerzas especiales no son compartidas, dijo el periódico, por otros colegas.
El Pentágono hasta ahora afirmó su intención de emplear cada vez más unidades especiales, como los boinas verdes, los rangers o el Delta Force, en la caza de elementos de Al Qaeda en todo el mundo.
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