Ankara (ANSA) - Los bombardeos estadounidenses se intensificaron ayer sobre Mossul, en el norte de Irak, mientras el avance de los peshmergas kurdos con tropas aliadas inquieta al gobierno de Ankara, que teme que asuman el control de las dos ciudades de mayor producción del crudo iraquí. Los fuertes bombardeos permitieron a los kurdos regresar a Mossul y a Kirkuk, las ciudades petroleras que producen 50 por ciento del crudo iraquí, de donde fueron expulsados por Saddam Hussein en los '80.
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