Siete presos murieron asfixiados en las últimas horas en un motín con quema de colchones iniciado en la cárcel brasileña de Jundaía, a 60 kilómetros de la capital paulista, donde varios reclusos mantenían de rehenes a tres personas, informaron fuentes de la secretaría de Seguridad Pública.
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La revuelta se inició ayer a la tarde cuando, según los voceros, un grupo de policías fue reducido en momentos en que trasladaba a varios detenidos a los tribunales locales.
El motín incluyó la quema de colchones y siete presos murieron asfixiados por el humo.
Los reclusos continuaban hoy con la revuelta y mantenían a tres rehenes en ese presidio que alberga a más de 400 detenidos, a pesar de que tiene capacidad para menos de un tercio.
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