Tokio (AFP, EFE) - Japón inició ayer un estudio para evaluar la posibilidad de modificar la ley de sucesión imperial que autorice el acceso de la mujer al trono del Crisantemo y asegurar la continuación de la monarquía más antigua del mundo en ausencia de un heredero.
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El estudio está a cargo de un equipo de diez universitarios y juristas elegidos por el primer ministro, Junichiro Koizumi, al que entregará un informe antes de fin de año.
El emperador Akihito, de 71 años, tiene asegurada su sucesión en su hijo mayor, Naruhito, de 44 años, pero la línea descendente de varones se detiene ahí. El príncipe heredero y su mujer Masako, de 41 años, sólo tienen una hija,Aiko, quien en caso de materializarse la reforma se convertiría en la princesa heredera y futura emperatriz. Algunos especialistas citan que la ausencia de varones coincide con la desaparición, tras la II Guerra Mundial, de la costumbre de los emperadores de tener concubinas, así como con la abolición de once ramas de la familia imperial. Por caso, el emperador Meiji (1852-1912) no tuvo ningún hijo varón con su esposa, pero con sus concubinas tuvo quince descendientes (cinco niños).
Hay que remontarse al siglo XVIII para encontrar la última emperatriz de Japón, Go-Sakurama chi, que reinó entre 1762 y 1771. La ley que establece que sólo los varones descendientes del emperador pueden aspirar al trono fue redactada en 1947 tras la II Guerra Mundial.
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