Murió con polémicas Pinochet
• Salvó a Chile del comunismo y de un gobierno ineficiente. • Introdujo un modelo económico que sólo provocó crecimiento y lo continúan hasta detractores. • Vulneró los derechos humanos y no fue amigo de la Argentina.
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Augusto Pinochet
En el Hospital Militar una mujer fue arrestada cuando intentó poner la bandera a media asta, mientras en la céntrica Plaza Italia los opositores organizaban la «marcha de la alegría» y lamentaban que Pinochet no fuera condenado en vida por los 1.197 detenidos desaparecidos, 1.888 ejecutados políticos, 30.000 torturados y un millón de exiliados, según denuncian los organismos defensores de los derechos humanos.
Grupos de detractores del ex hombre fuerte chileno se enfrentaron violentamente con la Policía cuando se manifestaban frente al Palacio de La Moneda, sede del gobierno chileno.
Los incidentes comenzaron pasadas las 19.30, cuando más de un millar de personas se concentraban en la Plaza de la Ciudadanía, en el ala sur de la sede gubernamental, y dejaron un número no precisado de detenidos,dijeron fuentes policiales, que informaron de seis carabineros lesionados.
El subsecretario del Interior, Felipe Harboe, confirmó más tarde a los periodistas que los detenidos no han sido cuantificados y responsabilizó de la violencia «a grupos de encapuchados que atacaron a la Policía y a los manifestantes pacíficos».
Dijo que los encapuchados trataban de llegar violentamente a La Moneda, donde el pasado 11 de setiembre lanzaron una bomba incendiaria contra la sede gubernamental.
Subrayó que la Policía actuó de forma preventiva y con éxito, pues no hubo lesionados entre los manifestantes pacíficos.
Los organismos que litigaban contra Pinochet lamentaron que su muerte se haya producido antes de que finalizaran los juicios abiertos en su contra y señalaron la paradoja de que ayer se celebrara justamente, el día internacional de los derechos humanos.
La muerte de Pinochet hace que se extingan las causas que se le seguían, pero no así las que involucran a otros acusados.
Pese a que una mayoría de los chilenos repudia el legado de derechos humanos de su régimen (1973-1990), Pinochet conserva el respaldo de buena parte de la sociedad, que lo considera el hombre que liberó al país del marxismo y refundó la economía sobre una base libreempresista, inaugurando un modelo exitoso que aún hoy entrega sus frutos y que no fue anulado por los gobiernos electos que se sucedieron en los últimos 16 años.
Ese apoyo alcanzó su punto máximo en 1980, cuando el «sí» a la Constitución que acuñó logró 67% de los votos en un plebiscito. En 1988, en cambio, perdió un referéndum convocado para decidir su continuidad en el cargo, por lo que llamó a elecciones libres.
La noticia también provocó la inmediata reacción internacional. «La dictadura de Augusto Pinochet en Chile representa uno de los períodos más difíciles en la historia de ese país.
Nuestras oraciones están hoy con las víctimas de su régimen y sus familiares», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow.
«Elogiamos al pueblo de Chile por construir una sociedad basada en la libertad, el imperio de la ley, y el respeto a los derechos humanos», añadió.
Londres -que lo tuvo como aliado en la Guerra de las Malvinas- reaccionó más diplomáticamente. «Tomamos nota del fallecimiento del general Pinochet y queremos rendir homenaje a los notables avances que Chile hizo durante los últimos 15 años como democracia abierta, estable y próspera», declaró la canciller, Margaret Beckett.
El portavoz del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el Congreso, Diego López Garrido, consideró que Pinochet fue «un personaje detestable de la Historia», pero destacó que sirvió para «dar un importantísimo paso en el ejercicio de la justicia». Desde el Partido Popular, su portavoz de Asuntos Exteriores en el Congreso, Gustavo de Arístegui, sostuvo que Pinochet «fue una lacra para su país» y «un dictador sanguinario al que no se va a echar de menos».



