"No era aún momento para un Papa latinoamericano"
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Periodista: ¿Cómo se recibió en los pasillos del Vaticano el nombramiento de Joseph Ratzinger como Papa?
Delia Gallagher:Algunos están contentísimos y otros creen que deben buscar nuevo trabajo, aunque en términos generales se exagera. Hay que entender que cuando Ratzinger era prefecto para la Doctrina de la Fe su rol era interpretar y buscar la verdad para la Iglesia y entonces relacionarse con el mundo. Ahora es Papa, su tarea es propagar la fe. No hay más que ver sus discursos. En Pro Eligendo Romano Pontifice habló de la dictadura del relativismo; en cambio, cuando fue electo, su mensaje fue por la unidad de los cristianos.
D.G.: El hecho de que sea introvertido, algo inseguro, como buen intelectual, es un punto que puede marcar un gobierno de la Iglesia menos centrado en su persona. Seguramente va a delegar más, le gusta el detrás de la escena y, como hace 24 años que está aquí, sabe muy bien con qué personas cuenta. Juan Pablo II era polaco y no conocía mucho el Vaticano, por eso cuando tuvo un problema con los jesuitas les puso un interventor, necesitaba tener todo bajo control. Ratzinger podrá tener un manejo político y va a confiar ciertas decisiones. De todas formas ha dicho que hay que reafirmar la identidad aunque la Iglesia quede en minoría, y eso es Ratzinger puro.
P.: ¿Los papables latinoamericanos fueron una realidad o una mera especulación?
D.G.: Había figuras con renombre, como Claudio Hummes, Jorge Bergoglio u Oscar Rodríguez Madariaga. Pero habría sido un poco extraño en este momento tener un Papa latinoamericano, teniendo en cuenta que ninguno de ellos había permanecido mucho tiempo en el Vaticano en un cargo importante. Ratzinger era una referencia para muchos cardenales, sabían que no era una persona feroz como decían, y en las conferencias que mantuvieron antes del cónclave, se ganó el respeto de los que no lo conocían.
P.: El cardenal Carlo Martini -que lideró el grupo opositor-había propuesto repensar la sexualidad. ¿Se supone que ese tema tampoco será abordado ahora?
D.G.: Es previsible que Ratzinger signifique una continuidad de Juan Pablo II también en este tema. Entiendo que la Iglesia propone una relación de respeto en relación a la sociedad sobre este punto. Es claro que muchos católicos no cumplen con las normas exigidas y a la vez la Iglesia no puede cambiar. Se va a dar una relación en la que se sabe que una mayoría no está de acuerdo, pero se puede convivir igual.
P.: ¿Se cierra también la discusión sobre el sacerdocio femenino?
D.G.: El tema está cerrado. Hay una posturade que si Cristo no eligió tener mujeres como sacerdotes, no tiene por qué haberlas ahora. Pero detrás de esa demanda también está la demanda de poder participar de alguna manera en la actualidad de la Iglesia. Ratzinger tuvo asesoras mujeres en la Congregación para la Doctrina de la Fe, claro que de una línea muy conservadora, pero las tuvo.




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