18 de septiembre 2003 - 00:00

"No olviden a mi marido"

Hoy se cumplen seis meses desde que el régimen de Fidel Castro arrestó a 75 disidentes cubanos, entre ellos periodistas y escritores, que sólo dos meses después serían condenados por la Justicia de la isla en un juicio sumario a penas de hasta 25 años de cárcel por considerar que atentaban contra la soberanía del país. Ambito Financiero se comunicó ayer vía telefónica con Maidelín Guerra Alvarez, esposa de Mario Enrique Mayo Hernández, de 39 años de edad, director de la agencia de prensa independiente «Félix Varela», de Camagüey, quien recibió una condena de 20 años de prisión.

Periodista
: ¿Cuáles fueron los cargos contra su esposo?

Maidelín Guerra Alvarez: Mi marido fue condenado por escribir en contra de los sistemas de salud y educación cubanos. Nosotros sabíamos que corría un riesgo al criticar aspectos del régimen, pero siempre creímos que, en todo caso, lo acusarían de «propaganda enemiga», que es como el régimen denomina al periodismo independiente. Pero jamás nos imaginamos que podían acusarlo de atentar contra la soberanía y la independencia de Cuba, que son los cargos por los cuales recibió 20 años de condena.


P.:
¿En qué estado se encuentra su marido?

M.G.A.: Mi marido fue enviado a Olguín, a 200 kilómetros de Camagüey, donde vivimos nosotros. El gobierno diseminó a todos los presos a propósito, para que estuvieran lo más lejos posible de sus familiares y conocidos. La última vez que pude verlo, el 15 de agosto, lucía demacrado y había perdido mucho peso.


P.:
¿Cómo es el régimen de detención?

M.G.A.: Todos los presos están aislados en celdas unitarias. En la prisión en la cual se encuentra mi marido no hay agua potable. Incluso, la última vez que lo vi me pidió que le enviara un colador porque el agua que tiene que beber está llena de residuos. Los familiares sólo podemos visitarlos una vez cada tres meses, de manera que yo lo voy a poder ver de nuevo recién el 15 de octubre.


P.:
¿Cómo afectaron al periodismo independiente dentro de la isla las detenciones y las posteriores condenas?

M.G.A.: Lamentablemente, desde que se produjeron estos hechos, hubo muchos periodistas independientes que guardaron silencio, por temor a represalias. Obviamente, funcionó como una condena ejemplificadora.


P.:
¿Hubo algún tipo de contacto de la Embajada de Estados Unidos en Cuba con los familiares de los detenidos?

M.G.A.: No, de ningún tipo. Desde que se produjeron las condenas, el embajador -James Cason-mantuvo un silencio absoluto. En mi caso particular, ni siquiera me llamaron para averiguar cómo estaba mi esposo.


P.:
¿Cómo evalúa la condena internacional que suscitaron los juicios?

M.G.A.: Muy positivamente, sobre todo por la amplia difusión que le dieron al tema los medios de comunicación internacionales. El periodismo tiene la función de que estas condenas no queden en el olvido. Estoy convencida de que mi marido no estará 20 años preso, sobre todo porque confío en que la presión internacional logre que el gobierno cubano acepte llegar a un acuerdo para reducir las penas.


La semana pasada, el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina le solicitó formalmente al canciller Rafael Bielsa que el nuevo embajador argentino en Cuba, Raúl Taleb, convoque a representantes opositores a las reuniones oficiales que se realicen en la sede diplomática de La Habana, como una forma de protegerlos de posibles represalias del régimen de Fidel Castro.

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