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El gobierno de Pyongyang dijo ayer que «quiere contar con la disuasión nuclear para reducir sus armas convencionales e invertir mayores recursos de personas y medios financieros en la reconstrucción económica del país y la mejora de las condiciones de vida de la población», mediante la agencia de prensa oficial del régimen norcoreano, «KCNA», recibida en Seúl.
El laborista Rammell afirmó que la comunidad internacional «debe detener los mensajes contradictorios y confusos que envía Corea del Norte» y agregó que si no deja de lado estos planes nucleares «quedará completamente aislada del mundo».
«Una península coreana militarizada es inaceptable por la comunidad internacional», dijo el ministro británico, y agregó: «Seguiremos pidiéndole a Corea del Norte que detenga toda escalada en el armado de programas nucleares y comiencen a establecer discusiones para resolver este problema».
Corea del Norte había admitido recientemente, en forma indirecta, a través de una declaración oficial del Ministerio de Exteriores, que posee ya una o dos bombas atómicas «para autodefensa contra las amenazas de Estados Unidos a su soberanía».
Ahora es la primera vez que reconoce «la voluntad de equiparse con un disuasivo nuclear, no para amenazar a nadie, sino para invertir mayores recursos» en su arruinada economía. Pyongyang tiene un ejército de más de un millón de soldados que absorbe, según estadísticas oficiales, más de 20% del PIB. Aún no existen confirmaciones independientes sobre la efectiva posesión de armas nucleares.
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