Seúl y Washington (Reuters, AFP) - Con el mundo alarmado ante la posibilidad de que Corea del Norte tenga armas nucleares, un enviado estadounidense llegó ayer a Seúl para tratar de desactivar la crisis, mientras el gobierno de Pyongyang volvió a advertir que se defenderá si le imponen sanciones luego de su retirada del Tratado de no Proliferación Nuclear (TNP) y sostuvo que transformará a Estados Unidos en «un mar de fuego» si su soberanía se encuentra amenazada.
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«Si Estados Unidos y sus agentes desafían a la RDPC sobre su retirada del TNP con otro conjunto de presiones y sanciones, la RDPC responderá con medidas de autodefensa aun más duras», advirtió en un editorial el diario del partido en el poder, el «Rodong Sinmum». «Ningún enemigo, por formidable que sea, puede estar seguro ante las armas de la RDPC», la República Democrática y Popular de Corea, indicó el cotidiano.
El viernes pasado Corea del Norte anunció que se retiraba del TNP en una nueva escalada de la crisis respecto a sus ambiciones nucleares. El sábado, el régimen estalinista amenazó con reanudar sus ensayos de misiles balísticos.
En otro editorial, el diario oficial afirma que si Estados Unidos «comete la locura de desafiar a la RDPC, el ejército y el pueblo de la RDPC no perderán la oportunidad de hacerles pagar la sangre derramada y de transformar al bastión del enemigo en un mar de fuego».
Por otra parte, Corea del Norte negó de nuevo haber admitido tener un programa secreto de armas nucleares.
En la última respuesta diplomática a la decisión de Corea del Norte de retirarse del TNP, el subsecretario de Estado norteamericano, James Kelly, llegó en su primera visita a la región desde octubre, cuando dijo que Pyongyang había admitido tener un programa de armas nucleares.
Kelly tiene previsto reunirse hoy con responsables en la Casa Azul presidencial y mantener conversaciones con el presidente electo Roh Moo-hyun. «Vamos a hablar de un modo positivo», dijo a su llegada.
Mientras tanto, la actividad diplomática seguía en marcha en otras partes de la región.
El primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, que habló recientemente con el presidente ruso, Vladimir Putin, se reunió en el este de Rusia con Konstantin Pulikovsky, especialista en Corea del Norte y quien supuestamente tiene estrechas relaciones con su líder, Kim Jong-il.
«Es muy importante que se trabaje con determinación con Corea del Norte para llegar a una solución pacífica», dijo Koizumi a Pulikovsky, prefecto de Putin para el Extremo Oriente.
Algunos analistas dicen que Pyongyang y su reservado líder han estado preocupados por la supervivencia de su administración desde que el presidente estadounidense, George W. Bush, enmarcara el año pasado a Corea del Norte junto a Irak e Irán dentro de un «eje del mal».
Responsables surcoreanos dijeron que Pyongyang estaba intentando acelerar una resolución de la crisis nuclear.