Nuevo atentado suicida en Pakistán deja al menos 30 muertos
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Este nuevo ataque, que según fuentes policiales pudo haber sido cometido por un kamikaze, viene a engrosar una oleada de atentados sin precedentes que ensangrienta el país desde hace tres meses y medio.
Todos ellos fueron atribuidos o reivindicados por islamistas cercanos a la red terrorista Al Qaeda y a los talibanes.
El más mortífero de ellos fue cometido hace una semana, cuando dos kamikazes hicieron estallar las bombas que llevaban consigo en Karachi, cerca del lugar donde se hallaba el camión en el que desfilaba la ex primera ministra Benazir Bhutto para celebrar su vuelta al país, después de ocho años en el exilio. El ataque segó 138 vidas.
La víspera del atentado de este jueves había llegado un refuerzo de 2.000 soldados al valle de Swat, escenario desde hace meses de ataques islamistas.
Estos militares han levantado barricadas y puestos de control en las principales carreteras de este magnífico valle, al pie de la cadena montañosa himalaya de Hindu Kush, de donde huyen los turistas por miedo a la violencia.
La oleada de atentados, con la excepción de uno, comenzó después de que los combatientes fundamentalistas clamaran venganza por la muerte de cien de los suyos en un asalto del Ejército y de la policía a la Mezquita Roja de Islamabad en julio.
El líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden declaró recientemente la "guerra santa" al presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, para vengar a los islamistas muertos.
Musharraf es el principal aliado de Estados Unidos en la región.


