El presidente estadounidense, Barack Obama, calificó como "clave para el progreso del mundo" la cooperación entre Washington y la Unión Europea, al concluir en Praga la cumbre EEUU-UE que reunió a los 27 jefes de Estado y gobierno del bloque europeo y Estados Unidos.
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Obama, que se manifestó muy satisfecho con el resultado de la reunión que mantuvo con el bloque europeo, subrayó que esta cooperación puede marcar la diferencia no sólo en la relación bilateral sino también en el marco de la escena internacional.
Este tipo de reunión, ya una tradición al inicio de cada presidencia en EEUU, se produjo con el ex presidente George W. Bush hace ocho años bajo presidencia sueca en Gotemburgo y hace cuatro años bajo presidencia luxemburguesa en Bruselas.
Previo a la cumbre, y en un discurso ante 30 mil personas, Obama dijo que su país está comprometido a buscar la paz "en un mundo sin armas nucleares" y que en ese sentido piensa dar "pasos concretos" para que no prolifere este tipo de armamento, aunque reconoció que el objetivo no es algo que se alcanzará con facilidad, "quizás no se consiga durante mi vida".
Propuso asimismo la realización de una cumbre contra la proliferación de armamento nuclear y un nuevo tratado internacional "que ponga fin de manera verificable a la producción de materiales fisibles destinados al armamento nuclear".
También durante 2009, prevé pactar con Rusia un tratado en el que las dos principales potencias nucleares del mundo se comprometan a reducir su arsenal misilístico, además de propiciar la creación de una institución internacional para el suministro de combustible nuclear, que garantice que los países utilicen la energía atómica con fines pacíficos.
Obama calificó la existencia de miles de armas nucleares como "el legado más peligroso de la Guerra Fría".
El mandatario instó asimismo al bloque a integrar a Turquía, lo que constituiría "una buena señal para el mundo musulmán". Ankara choca en sus intentos de incorporarse a la UE con el eje franco-germano, que se opone.
Tras la cumbre, Obama terminó su visita de 24 horas a República Checa y partió en el Air Force One del aeropuerto de Praga con dirección a Turquía, donde mañana culminará su primera visita a Europa desde que llegó a la Casa Blanca.
En tanto, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, pidió aprovechar el "nuevo impulso" de la administración estadounidense y la unidad de la Unión Europea (UE) para avanzar hacia la paz en Medio Oriente.
Zapatero, en su intervención en la cumbre, fijó asimismo lo que consideró condiciones imprescindibles para poder avanzar hacia la solución del conflicto árabe-israelí: el cese de la construcción de asentamientos hebreos y la elección de un interlocutor "claro" palestino.
Sin esos pasos, ha señalado el jefe del Ejecutivo español, "será difícil" alcanzar la paz en la región.
España ejercerá la presidencia "pro-témpore" del bloque europeo en el primer semestre de 2010, por lo que fue el encargado de presentar ante Obama la posición de los Veintisiete sobre la conflictiva región.
"El odio es la peor arma de destrucción masiva. Es prioritario atacar este cáncer y evitar que la metástasis se extienda", dijo Zapatero durante su discurso.
Por otra parte, Zapatero celebró también un encuentro bilateral de 45 minutos con Obama, después de cinco años de frías relaciones con la Administración Bush.
Zapatero y Obama estrecharon sus manos y ambos se mostraron "satisfechos" de la apertura de "nuevos tiempos" en las relaciones entre España y Estados Unidos, tal y como afirmó Zapatero, al que Obama trató de "amigo".
"La relación entre nuestras naciones será a partir de ahora aún más fuerte ", dijo Obama, quien desatacó la "credibilidad, la seriedad y la influencia" con la que España trata los grandes retos, no sólo españoles, sino de la comunidad internacional.
"Espero que tengamos muchas oportunidades de trabajar juntos", dijo Obama.
Previo al inicio de la cumbre entre Washington y los Veintisiete, Obama y el presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durao Barroso, celebraron también una reunión bilateral en la que Durao Barroso pidió al mandatario de EE.UU. un esfuerzo en la lucha contra el cambio climático.
El objetivo es lograr un acuerdo ambicioso sobre la reducción de las emisiones contaminantes en la cumbre de las Naciones Unidas que se celebrará el próximo diciembre en Copenhague.
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