Obama viajó a Canadá en su primera visita oficial al extranjero
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Es el primer viaje de Obama al exterior desde que asumió el cargo el pasado 20 de enero.
El presidente estadounidense repitió lo obvio: "la importancia y cercanía de nuestra relación", que los dos países mantienen "la mayor relación comercial del mundo" y que comparten "los mismos valores centrales democráticos".
Por su parte, Harper se esforzó en demostrar que Canadá tiene una política medioambiental más avanzada que la de Estados Unidos a pesar de las críticas de las organizaciones ecologistas y de que su Gobierno ha negado a mantener los compromisos del Protocolo de Kioto.
"Estados Unidos no tiene su propia estrategia nacional", afirmó Harper al ser cuestionado por la prensa sobre una posible armonización de las políticas medioambientales de las dos naciones.
Harper añadió no obstante que los planteamientos expresados por Obama y los de su Ejecutivo sobre la lucha contra el cambio climático y la reducción de emisiones "no son tan diferentes", lo que abre la puerta para que puedan llegar a algún tipo de acuerdo.
Con respecto a Afganistán, Obama dejó claro que no ha solicitado a Canadá que mantenga sus tropas de combate en el país asiático más allá de 2011.
"Desde luego no presioné al primer ministro sobre cualquier compromiso adicional más allá del que ya ha hecho. Todo lo que hice fue elogiar a Canadá no sólo por las tropas que tiene allí sino por el hecho de que el mayor receptor de ayuda exterior canadiense es Afganistán", dijo.
El presidente estadounidense también aseguró que "el consenso es que la situación se está deteriorando en Afganistán".
Sobre el asunto más espinoso en las relaciones entre los dos países, la posible renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), Obama repitió que cree que es lógico incluir en él los acuerdos adicionales sobre trabajo y medio ambiente.
La visita de Obama a Canadá generó una expectación muy superior al de los anteriores ocupantes de la Casa Blanca.
Hasta 2.500 personas se congregaron frente al Parlamento canadiense para aplaudir su llegada pese a la persistente nevada que cayó durante todo el día.
Al menos, la nieve caída permitió que el público (algunos llegados desde Estados Unidos y muchos de otras ciudades canadienses) crease gigantescas bolas de nieve a las que algunos se subieron para ver mejor al primer presidente negro del país vecino.
Y a pesar de las estrictas medidas de seguridad, Obama consiguió romper el protocolo al final del día cuando se dirigió a un tradicional mercado de Ottawa para comprar una "cola de castor", una rosca frita parecida a un "donut".



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