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La Conferencia Episcopal Italiana (CEI), que celebrará el 16 de noviembre el día del inmigrante, criticó la política italiana en materia de inmigración aplicada por el gobierno de derecha de Silvio Berlusconi.
Los obispos pidieron que el gobierno respete el derecho de asilo, conceda el voto administrativo y contemple una mayor celeridad para lograr la naturalización.
"Sobre el derecho al asilo hemos criticado al gobierno precedente de centro izquierda y al actual", afirmó el director de la fundación Migrantes de la CEI, el religioso Luigi Petris.
Los obispos critican el "fuerte retraso en la aplicación de la ley sobre la inmigración" y el desprecio con "que abandonan a su destino a las miles de personas que solicitan asilo en Italia".
Los obispos recordaron que la ciudadanía en Italia se obtiene con mucha dificultad.
"En Italia se entregan diez mil ciudadanías al año, la ley es inadecuada y penaliza a los hijos de los inmigrantes que crecen en Italia, que se sienten italianos pero no tienen la ciudadanía", comentó.
Según datos de la organización católica Caritas, las autoridades italianas reciben al año cerca de 20.000 solicitudes de asilo, de las cuales conceden cerca de 1.500.
Los obispos italianos recordaron también la situación de miles de trabajadores inmigrantes, como los marineros, trabajadores en los circos y los gitanos.
"Quisiéramos que no fueran olvidados y que se recuerden los desafíos que cada día tienen que superar", afirmó Petris.
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