28 de noviembre 2008 - 00:00

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Por turnos, tiempistas, Gerardo Morales y Elisa Carrió planean el próximo movimiento público para alimentar el pacto entre la UCR y la Coalición Cívica que ambos comandan. Luego de la foto con el socialismo de Rubén Giustiniani, apuntan a una postal con el cordobés Luis Juez.

Todavía no tiene fecha pero, en tándem, Morales y Carrió proyectan la cita con el titular del Partido Nuevo y ex candidato a gobernador en 2007 para antes de fin de año y como parte de una maniobra escalonada que incluiría, además, a peronistas y a piqueteros no K.

Juez no es un personaje ajeno a la entente UCR-CC. Hace un tiempo se reunió con Carrió y acordó mantener una instancia de diálogo mientras que, en su provincia, acercó posiciones con Mario Negri, a pesar de que en público se dedican parrafadas poco amistosas. Además, Juez también se encontró con Giustiniani que a principios de esta semana compartió una ronda con Carrió y Morales. Más allá de las prevenciones respecto de que no se trata de un acuerdo electoral, todo se mueve --aunque no con facilidad-en esa dirección.

Juez como próxima escala completaría el círculo que hace tiempo imagina Carrió como parte de un espacio de centro para enfrentar a los Kirchner. De todos modos, el salto de coqueteo crítico a diseño electoral no es sencillo ni está, a priori, garantizado.

En ese esquema, Morales y Carrió creen que logran un cometido: cercar, acotar los movimientos y la posible expansión de Julio Cobos al menos hacia sectores del radicalismo o de agrupaciones de centro. Pero no todo se termina en el avance fotográfico sobre Juez.

  • Golpes de efecto

    En simultáneo, antes de terminar el año, la alianza CCUCR quiere dar otros dos golpes de efecto. A saber:

  • Mostrar la incipiente conformación de una pata peronista para ese pacto en el que, hasta ahora, desembarcan la Coalición Cívica, la UCR moralista y, sin exclusividad, el PS de Giustiniani a pesar de las resistencias de Hermes Binner y Miguel Lifschitz. Es una vieja pretensión de Carrió, a la que ahora aceptó adherir Morales, y que se sostiene sobre el supuesto -que la historia se encargó de alimentar-de que no hay espacio político con gobernabilidad sólida sin presencia de sectores poderosos del peronismo. Por ahora, sólo Carrió trabajó con firmeza en ese plan aunque lo capturado es, por ahora, sobrio y en muchos casos anónimo: aparecen por allí Gerardo Conte Grand, Patricia Bullrich, el ex diputado nacional Aníbal «Toti» Leguizamón y el ex diputado provincial Ricardo «Lolo» Gómez. Por otro lado, con otro rango, aparece la última incorporación de la CC: la diputada por Santiago del Estero Marta Velarde, que llegó al Congreso como ala PJ de la Concertación K de Gerardo Zamora y hace unos días dejó de pertenecer a la tropa kirchnerista. Típicamente peronistas, entre ellos ya hay una interna desatada además de generar, por otro lado, rispideces y recelos por parte de sectores de la UCR más ortodoxa -años de malquerenciasy entre los dirigentes del ARI que sostienen parte de la CC de Carrió.

  • La otra demostración de presencia y expansión que quiere ostentar el dueto CarrióMorales apunta a los sectores sociales, más conocidos como piqueteros. Casi en una emulación invertida de lo hecho por Kirchner, los pactistas de la UCR y la CC, se ha solicitado a Héctor «Toti» Flores, hoy diputado nacional por Buenos Aires de la CC, fundador del MTD de La Matanza, para que reúna a organizaciones sociales para construir una pata piquetera. Como con el peronismo, no le resultó fácil a Carrió darle forma y contundencia a la construcción en el rubro piquetero, que se reparte entre la obediencia a Kirchner y la ultraizquierda.

    P.I.
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