19 de abril 2002 - 00:00

ONU aprueba condena a Cuba por derechos humanos

La Comisión de Derechos Humanos de la ONU aprobó hoy, viernes, la undécima resolución sobre la situación en Cuba y primera presentada por un país latinoamericano, en la que a pesar de reconocer los avances logrados en materia de derechos sociales pide el envío de un representante especial.

En una ajustada votación y ante las maniobras tanto de Estados Unidos -inductor de la resolución- como de Cuba hasta el último minuto, para intentar desequilibrar la balanza su favor, la resolución fue aprobada por 23 votos a favor, 21 en contra y 9 abstenciones.

La resolución, presentada oficialmente por Uruguay, obtuvo el apoyo, entre otros, de los países de la Unión Europea, Argentina, Canadá, Chile, Guatemala, Japón, México, Perú y Uruguay, la oposición de China, India, Libia, Pakistán, Rusia, Arabia Saudí, Siria, Togo o Venezuela y la abstenciones de Brasil, Ecuador o Kenia.

Estados Unidos, a quien Cuba acusa de ser el inspirador de la resolución latinoamericana, no pudo votar en esta ocasión por haber quedado este año fuera de la Comisión como parte del grupo occidental, aunque como país observador copatrocinó el texto.

Antes de la votación, se intentó una maniobra de último minuto, la presentación por China de una "moción de no acción", que paraliza el examen de una resolución, que fue rechazada por un margen aún menor que la resolución, de 23 votos a favor, 24 en contra y seis abstenciones.

En ocasiones anteriores, Cuba se había negado a recurrir a esta posibilidad por considerar que utilizar ese mecanismo es como reconocer la existencia de violaciones en su territorio e intentar escapar al escrutinio de la Comisión.

El texto adoptado hoy es el más suave de los 11 aprobados hasta ahora sobre la situación en Cuba y no contienen ninguna condena, ni reproche ni expresa la preocupación de miembros de este organismo, fórmulas habituales en las resoluciones de la Comisión.

El representante de Cuba, Juan Antonio Fernández Palacios, insistió en que el mandato de la Comisión es examinar las situaciones graves en el mundo y resaltó el hecho de que la resolución no contienen ni una palabra de violaciones, a pesar de lo cual impone el mismo mecanismo de inspección que a Israel.

Este mecanismo es el envío de un representante personal de la Alta Comisaría de la ONU para los Derechos Humanos, Mary Robinson, única recomendación práctica de una resolución que reconoce los esfuerzos de Cuba "en la realización de los derechos sociales de la población pese a un entorno internacional adverso".

La resolución insta al Gobierno de Cuba a hacer esfuerzos en el campo "de los derechos humanos, civiles y políticos" similares a los realizados en el área social.

Además reconoce que "la lucha contra la pobreza es esencial para la promoción y consolidación de la democracia" y es "una responsabilidad compartida de los Estados" e invita a La Habana a avanzar al mismo tiempo en el campo de los derechos humanos, civiles y políticos en consonancia con la Declaración Universal de Derechos Humanos y atendiendo a los principios del estado de derecho.

La resolución, según la delegación cubana, ha obedecido a una presión "descomunal y a la imposición de Estados Unidos", mientras que el embajador norteamericano negó que su país hubiera redactado el texto, aunque sí lo supervisó, y recordó que nunca tuvo tantos copatrocinadores y, sobre todo, nunca tantos de Latinoamérica.

Por su parte, el viceministro uruguayo de Asuntos Exteriores, Guillermo Valles, indicó que su país tomó la iniciativa al presentar la resolución "en la convicción de que es una responsabilidad, en las actuales circunstancias, reafirmar determinados valores".

Además rechazó que hayan existido presiones o formulaciones norteamericanas y aseguró que se trata de un texto de cuño latinoamericano, "en su espíritu, forma, verbo y acciones que pretende" y que no es texto punitivo ni ampara acciones unilaterales.

En los últimos doce años, la Comisión ha aprobado once resoluciones sobre la situación de los derechos humanos en la isla, que han ido bajando de tono, especialmente desde que en 1998 y, por primera y única vez, se vio rechazado el texto presentado por Estados Unidos.

Desde ese momento, EEUU dejó de introducir la resolución, para dedicarse a buscar otros patrocinadores que la presentaran, aunque bajo su supervisión.

Tras el ajustado resultado del pasado año, el gobierno de Washington decidió centrar sus esfuerzos en lograr el patrocinio de algún país sudamericano y para ello tuvo que consentir en suavizar el texto y evitar toda condena explícita a las autoridades cubanas.

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