14 de abril 2004 - 00:00

Organizan evacuación masiva de extranjeros

París, Washington y Bagdad (ANSA) - Varios gobiernos, entre ellos, los de Rusia, Francia, Portugal, República Checa y Dinamarca, exhortaron a sus ciudadanos a abandonar Irak, ante la dramática cadena de secuestros a extranjeros. Ayer fueron plagiados al menos 4 italianos y un periodista francés, lo que eleva el número de secuestrados a 40, mientras la preocupación se potenció ante la presunta aparición de cuatro cadáveres que serían los de rehenes estadounidenses que trabajaban para la petrolera Halliburton.

La cadena televisiva estadounidense NBC informó que los cuerpos fueron encontrados en una tumba de escasa profundidad cerca del lugar donde fue atacada la caravana en la que viajaban, según fuentes estadounidenses en Bagdad y Washington. El grupo fue atacado el viernes pasado en un cruce de rutas situado entre las ciudades de Falluja y Abu Ghraib. En el incidente desaparecieron también dos soldados estadounidenses y otros tres empleados de la petrolera que dirigiera el vicepresidente estadounidense Dick Cheney hasta 2000.

• Secuestro confirmado

El gobierno de Francia recomendó «de manera formal» que los cerca de cien ciudadanos de ese país presentes en Irak se marchen inmediatamente, al tiempo que confirmó oficialmente el secuestro del periodista francés Alexandre Jordanov, de la agencia de televisión Capa. Se trata del primer ciudadano francés tomado como rehén por los guerrilleros iraquíes. El primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, exhortó a sus connacionales ante la Asamblea Nacional «a todos los franceses que se encuentran en Irak para que regresen».

La coalición invasora reconoció que cuarenta personas de doce nacionalidades se encuentran en la actualidad secuestradas en Irak. Dan Senor
, vocero del administrador civil del país, el norteamericano Paul Bremer, afirmó que el FBI coopera en la investigación de los secuestros.

Entretanto, un grupo sunnita (fieles a Saddam Hussein) asumió la autoría del secuestro de cuatro italianos miembros de una empresa de seguridad. En un video divulgado por Al Jazeera, las Brigadas de los Mujahidines, el mismo grupo que se responsabilizó de la captura hace seis días de los tres civiles japoneses, exige que el Silvio Berlusconi se disculpe por apoyar la ocupación, que retire las tropas, que se libere a los detenidos y que se lo reconozca como negociador. Imágenes televisivas mostraron a los cuatro rehenes sentados en el suelo, con los pasaportes en la mano, mientras una cámara de video recorría una habitación oscura. Otros tres periodistas checos están en paradero desconocido desde el domingo por la mañana, sin que nadie haya reivindicado su secuestro.

• También Rusia

En este marco, Rusia anunció que está lista para evacuar a sus ciudadanos de Irak. El anuncio lo hizo el secretario del Consejo para la Seguridad Nacional, Igor Ivanov, e implica a los ministerios del Exterior y de la Protección Civil. Por su parte, la compañía rusa Tekhnopromexport, empeñada en la construcción de una central termoeléctrica, anunció la evacuación de sus 370 empleados, luego de que al menos ocho empleados de una petrolera fueran secuestrados días pasados.

Un pedido similar hizo el primer ministro portugués, José Manuel Durao Barroso, porque la Guardia Nacional Republicana lusa (138 hombres) no está en condiciones de proteger a los periodistas y técnicos portugueses. El gobierno español recomendó evitar movilizarse por tierra.

La situación en Falluja, lejos de calmarse, se alejó de la frágil tregua anunciada. El ejército estadounidense informó de la muerte de dos soldados, uno en Falluja y otro en Bagdad. Al menos diez iraquíes también fallecieron.

En el frente chiita, las tropas estadounidenses se apostaron frente a la sureña ciudad de Najaf para «capturar o matar» al líder chiita
Moqtada Al Sadr. Un representante suyo en Bagdad fue retenido por unas horas y luego liberado. «Yo sólo temo a Dios», dijo Al Sadr. «Yo estoy listo para sacrificarme a mí mismo por el pueblo iraquí.» La organización humanitaria Human Right Watch (HRW), con sede en Nueva York, pidió la colaboración de los militares para investigar la «matanza de 600 iraquíes en Falluja».

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