Otra vez terror en Nueva York: tiroteo en el Empire State deja 2 muertos

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Un hombre disparó y mató el viernes a un excompañero de trabajo cerca del edificio Empire State de Nueva York y luego fue abatido por la policía, en un tiroteo en el que además resultaron heridas otras personas y que generó caos entre turistas y transeúntes.

Los disparos hirieron a ocho personas que estaban en la zona del emblemático edificio, dijeron funcionarios de la ciudad.

El tiroteo comenzó en una acera de la Quinta Avenida, en el momento más álgido de la temporada de turistas y fuera de la construcción en pleno Manhattan, una de las atracciones más populares de Nueva York.

Jeffrey Johnson, un diseñador de accesorios de moda de 53 años que estaba disgustado tras haber sido despedido el año pasado, disparó tres veces de cerca con un arma calibre 45 a un ex colaborador de 41 años, dijeron funcionarios.

Cuando la policía lo rodeó, Johnson disparó. Los agentes reaccionaron abriendo fuego y matando al agresor, dijo el comisionado policial Raymond Kelly.

Investigadores están intentando determinar si Johnson disparó a alguien además de su blanco inicial. Algunas de las víctimas sobrevivientes podrían haber sido alcanzadas por los disparos de dos oficiales de policía que repelían al atacante, indicó el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg.

Bloomberg dijo que los heridos tenían apenas "rasguños". Dos eran mujeres y el resto hombres. No hay niños ni ancianos entre las víctimas, dijo Kelly. Johnson, de Manhattan, había trabajado en Hazan Imports, ubicado frente al rascacielos, agregó el comisionado.

Una lona blanca cubría el cuerpo de Johnson frente a la entrada del popular edificio de oficinas. No hubo relación con la histórica torre -sólo que todo sucedió al lado-, y Bloomberg descartó cualquier vínculo con un acto terrorista.

"Oí los disparos. Fue como pop, pop, pop. Definitivamente, fueron varios", dijo Dahlia Anister, de 33 años, que trabaja en una oficina cerca del Empire State de 102 pisos.

Éste es el tercer tiroteo masivo del verano en Estados Unidos tras el ataque del 20 de julio en una sala de cine en Colorado -en el que murieron 12 personas y 58 resultaron heridas- y otro el 5 de agosto en un templo Sikh en Wisconsin, donde murieron seis personas y quedaron gravemente heridas tres.

Estos casos están reabriendo el debate sobre el control de armas en Estados Unidos, aunque el más reciente parece ser distinto porque el atacante habría tenido la intención de matar sólo a una persona.

"No estamos inmunes al problema nacional de la violencia con armas", dijo Bloomberg, un defensor del control de armas y fundador del grupo Mayors Against Illegal Guns (Alcaldes Contra las Armas Ilegales).

Con frecuencia, el alcalde ha dicho que Nueva York es la ciudad importante más segura de Estados Unidos, mencionando una caída en la tasa de delitos camino a otro récord mínimo de homicidios en el 2012.

"Es hora de sacar las armas de la calle", dijo Brandon Thorpe, de 23 años, un conserje que regresaba a su casa desde el trabajo y que dijo que perdió a cinco amigos debido a la violencia ligada a la tenencia de armas.

"Esta es una (zona de) atractivo turístico. ¿Cómo se supone que vamos a hacer para que las personas se sientan seguras si vienen aquí y ven algo como esto?", reflexionó el joven.

El edificio Empire State está a pocas cuadras de Pennsylvania Station y Grand Central Terminal, dos de los principales centros de transporte de Nueva York. Luego del episodio, la policía acordonó la zona y cerró varias calles del área fuertemente transitada.

El presidente Barack Obama fue notificado del tiroteo media hora después de que se inició por su asesor en seguridad John Brennan. Continuamente recibía actualizaciones, indicó la Casa Blanca.

El empleado postal James Bolden, de 31 años, dijo que vio a un "hombre que yacía sobre (la vereda), sangrando por el cuello y apenas respirando". "Todo el mundo estaba amontonado a su alrededor tomando fotos y videos, y los hombres de seguridad le gritaban a todo el mundo que retrocediera (...). Apenas respiraba", dijo Bolden.

Una testigo dijo que vio a una mujer que había recibido un disparo en el pie y a otra siendo trasladada en ambulancia. "Estaba caminando por la (calle) 33 y había un hombre muerto. Ví charcos de sangre. Yacía rodeado de sangre", dijo Justin Kellis, de 35 años, que trabaja en las cercanías.

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