21 de diciembre 2007 - 00:00

Para Bush, "no hay problema"

Durante una conferencia de prensa, el presidente GeorgeW. Bush relativizó los cuestionamientos sobre elingreso de capitales extranjeros a bancos estadounidensesen crisis.
Durante una conferencia de prensa, el presidente George W. Bush relativizó los cuestionamientos sobre el ingreso de capitales extranjeros a bancos estadounidenses en crisis.
Washington (AFP, Reuters) - El presidente George W. Bush declaró ayer que la entrada de capitales extranjeros en los bancos estadounidenses afectados por la crisis inmobiliaria «no es un problema». «Me siento cómodo con la idea de que capitales vengan del exterior para ayudar a reforzar las instituciones financieras», afirmó en una conferencia de prensa. «No pienso que eso sea un problema», agregó.

Bush formuló sus declaraciones al día siguiente de que el banco Morgan Stanley anunciara que el banco estatal chino China Investment Corporation (CIC) aportará u$s 5.000 millones para ayudarlo a restablecer fondos propios, afectados por la crisis de los préstamos hipotecarios a riesgo (subprime).

Por su parte, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, señaló a un diario que el sector de financiamiento inmobiliario de Estados Unidos está en una «situación sin precedentes», y el plan oficial para congelar las tasas de interés apunta a ayudar al mercado a lidiar con sus problemas.

«La industria está lidiando con una situación sin precedentes, y los pasos que están tomando para acelerar estas modificaciones aspiran a aproximar un resultado que esté relacionado con el mercado», dijo Paulson, según declaraciones publicadas ayer en una entrevista concedida a «Los Angeles Times».

En tal sentido, el gobierno promulgó una ley que eliminará los impuestos para muchos propietarios de casas que deben reestructurar sus hipotecas ya que enfrentan ejecuciones.

La nueva ley elimina principalmente el impuesto que muchos propietarios deberían enfrentar en caso de que un prestamista borre parte de la deuda para disminuir los agobiantes pagos de préstamos. Antes de esta ley, la deuda que era perdonada en una ejecución, o como parte de un entrenamiento de préstamo, era considerada un ingreso.

«Los acápites aumentarán el incentivo a los prestamistas y acreedores para trabajar juntos para refinanciar los préstamos», dijo Bush al firmar la ley, «y permitirá que las familias estadounidenses se aseguren menores pagos hipotecarios sin enfrentar mayores impuestos».

Cerca de 1,8 millón de hipotecas será reformulado sobre la base de tasas de interés más altas el próximo año. El gobierno de Bush hizo un llamamiento a los prestamistas para que intenten reducir dichos términos.

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