Pelean Brasil y la Casa Blanca por narco colombiano
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Juan Carlos Ramírez Abadía, el peligroso narcotraficante
detenido en Brasil, enfrenta cargos en ese país, en
su Colombia natal y en EE.UU., lo que prenuncia una ardua batalla legal.
Sin embargo, el magistrado deberá resolver el pedido teniendo en cuenta que existe un proceso abierto en Brasil. A Ramírez Abadía «se le abrió un proceso aquí por lavado de dinero, a cargo de la Justicia Federal. También hay otra causa paralela que es la extradición. Sólo lo resolverá el STF», dijo una calificada fuente de la policía federal.
Además, la extradición de Abadía a EE.UU tiene otro impedimento legal, ya que la jurisprudencia de la Corte indica que no deben ser entregados detenidos a países donde puedan ser condenados a la pena de muerte.
Por el momento, el colombiano está detenido en una celda de la Superintendencia de la Policía Federal en San Pablo. «Chupeta» estaba con pasaporte argentino desde hace tres años en Brasil, donde se sometió a tres cirugías estéticas para evitar ser reconocido por la policía.
Desde allí, manejaba su negocio del narcotráfico, pero además logró montar en Brasil un red de 13 testaferros a través de los que compró campos en Rio Grande do Sul, Paraná y Bahía y otros bienes, por lo que su patrimonio llegaría a 1.800 millones de dólares. En la Operación Harapos, realizada en los estados de Santa Catarina, Paraná, Rio Grande do Sul, Rio de Janeiro, Minas Gerais y San Pablo, se capturaron a trece personas, tres de ellas colombianas, mientras que otras cuatro huyeron a Colombia. En la acción se confiscaron empresas dedicadas a bienes raíces, venta de lanchas y automóviles y propiedades, algunas con valor superior al millón de dólares.




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