Peligroso salto de Irán en enriquecimiento de uranio
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Mahmud Ahmadinejad
Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia) más Alemania acordaron discutir las medidas a tomar para obligar a Irán a suspender su sospechado programa de enriquecimiento.
El Consejo de Seguridad de la ONU ya adoptó tres resoluciones contra Irán, dos de las cuales están acompañadas de sanciones, para obligarlo a suspender este programa, pero sin éxito.
La Casa Blanca advirtió ayer a Teherán sobre un aislamiento creciente y sobre el riesgo de nuevas sanciones internacionales.
«El gobierno iraní continúa violando numerosas resoluciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y cada una de las decisiones que toma continúan aislando a su población y exponiendo (al régimen) a nuevas sanciones internacionales, financieras y diplomáticas», dijo un portavoz de la presidencia estadounidense, Gordon Johndroe.
En términos similares se expresó el canciller francés, Bernard Kouchner.
La sanciones «no están en la agenda», dijo, en cambio, el canciller ruso, Serguei Lavrov, a la radio «Ecos» de Moscú. «La resolución dispone que Irán tiene 90 días para responder y ese plazo aún no ha expirado. Vamos a esperar la respuesta de Irán. No creo que le vaya a gustar a todo el mundo», añadió el canciller ruso.
En su último informe, fechado el 22 de febrero, la AIEA anunció que a mediados de enero había recibido informaciones de Irán sobre un nuevo tipo de máquina, llamada IR-2. El ente, dependiente de la ONU, constató a fines de febrero la instalación de por lo menos 31 centrifugadoras en la planta experimental de enriquecimiento, situada en el complejo de Natanz. El modelo, derivado del P-2 paquistaní, que a su vez es de origen europeo, es más veloz que el modelo P-1 que actualmente se utiliza en Natanz, lo que ampliaría la capacidad iraní de enriquecer uranio.
Científicos extranjeros calculan que el funcionamiento permanente durante un año de 3.000 centrifugadoras proveería a Irán de la cantidad suficiente de uranio altamente enriquecido para fabricar una bomba atómica.
Durante la anterior «fiesta nuclear», Ahmadinejad había anunciado el paso a una etapa de enriquecimiento «industrial» del uranio, con un objetivo de llegar a 50.000 centrifugadoras.



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