9 de abril 2008 - 00:00

Peligroso salto de Irán en enriquecimiento de uranio

Mahmud Ahmadinejad
Mahmud Ahmadinejad
Teherán (AFP, DPA, EFE, Reuters) - En el marco de la celebración de una Jornada Nacional de la Tecnología Nuclear, el presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, anunció la próxima instalación de 6.000 nuevas centrifugadoras, un hecho que podría acercar al país a la bomba atómica y que constituye un nuevo y serio desafío a la comunidad internacional.

Las grandes potencias occidentales, cuyos representantes deben reunirse el 16 de abril para discutir el caso nuclear iraní y tratar la posibilidad de reforzar las sanciones contra el régimen teocrático, condenaron inmediatamente el anuncio de Ahmadinejad. «El proceso de fase de instalación de 6.000 nuevas centrifugadoras ha comenzado», declaró el jefe de Estado durante una visita a la fábrica de Natanz, en el centro de Irán, sin precisar cuántas ya fueron incorporadas.

«Contamos con tecnología nuclear al más alto nivel, y logramoseste objetivo completamentea través de nuestros expertoslocales, y por eso nadie puede detener esta decisión o sacarnos este logro», desafió el presidente ultraislamista durante la ceremonia. Ahmadinejad es un conocido negador del Holocausto judío y en varias ocasiones habló de «borrar del mapa» a Israel. La Jornada Nacional de la Tecnología Nuclear marcó el segundo aniversario del inicio del enriquecimiento de uranio en Irán, el 9 de abril de 2006. Ahmadinejad vio «la nueva generación de centrifugadoras» en Natanz, según la agencia iraní «ISNA».

  • Actividad

  • La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) señaló en su último informe en febreroque continuaban las «obras de instalación» para nuevas centrifugadoras, además de las 2.952 que ya están en actividad.

    El enriquecimiento de uranio es el principal tema de discordia entre la República Islámica y las grandes potencias occidentales, ya que permite obtener combustible para una central nuclear, pero también la materia prima para una bomba atómica.

    Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia) más Alemania acordaron discutir las medidas a tomar para obligar a Irán a suspender su sospechado programa de enriquecimiento.

    El Consejo de Seguridad de la ONU ya adoptó tres resoluciones contra Irán, dos de las cuales están acompañadas de sanciones, para obligarlo a suspender este programa, pero sin éxito.

    La Casa Blanca advirtió ayer a Teherán sobre un aislamiento creciente y sobre el riesgo de nuevas sanciones internacionales.

    «El gobierno iraní continúa violando numerosas resoluciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y cada una de las decisiones que toma continúan aislando a su población y exponiendo (al régimen) a nuevas sanciones internacionales, financieras y diplomáticas», dijo un portavoz de la presidencia estadounidense, Gordon Johndroe.

    En términos similares se expresó el canciller francés, Bernard Kouchner.

    La sanciones «no están en la agenda», dijo, en cambio, el canciller ruso, Serguei Lavrov, a la radio «Ecos» de Moscú. «La resolución dispone que Irán tiene 90 días para responder y ese plazo aún no ha expirado. Vamos a esperar la respuesta de Irán. No creo que le vaya a gustar a todo el mundo», añadió el canciller ruso.

    En su último informe, fechado el 22 de febrero, la AIEA anunció que a mediados de enero había recibido informaciones de Irán sobre un nuevo tipo de máquina, llamada IR-2. El ente, dependiente de la ONU, constató a fines de febrero la instalación de por lo menos 31 centrifugadoras en la planta experimental de enriquecimiento, situada en el complejo de Natanz. El modelo, derivado del P-2 paquistaní, que a su vez es de origen europeo, es más veloz que el modelo P-1 que actualmente se utiliza en Natanz, lo que ampliaría la capacidad iraní de enriquecer uranio.

    Científicos extranjeros calculan que el funcionamiento permanente durante un año de 3.000 centrifugadoras proveería a Irán de la cantidad suficiente de uranio altamente enriquecido para fabricar una bomba atómica.

    Durante la anterior «fiesta nuclear», Ahmadinejad había anunciado el paso a una etapa de enriquecimiento «industrial» del uranio, con un objetivo de llegar a 50.000 centrifugadoras.

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