Perpetuación de Chávez depende de crucial elección el domingo
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Preocupado por encuestas que no le son del todo favorables, Hugo Chávez utilizó durante toda
la campaña electoral un lenguaje bélico, que incluyó serias amenazas a la oposición. Venezuela
votará el domingo en un clima de fuerte tensión.
Para el secretario general del partido Podemos (disidente del chavismo), Ismael García, «lo que está en juego» el domingo «es el destino definitivo de la patria».
«No es que elijamos gobernadores y alcaldes eficientes. La gente rechazó la reelección indefinida en la reforma y las mismas cosas que la gente rechazó hoy están en juego nuevamente», declaró ayer.
Consciente de que su popularidad se ha visto deteriorada desde el año pasado, Chávez tomó las riendas de esta campaña y realizó un recorrido maratónico por todo el país acompañando a los candidatos de su Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y pronunciando un entusiasmado discurso de victoria.
En una reciente entrevista, el ministro de Información, Andrés-Izarra, explicó que el presidente estaba explotando «la posibilidad real que tiene el partido de ganar en todas las gobernaciones».
«Nos estamos jugando el futuro de la revolución, el futuro del socialismo, el futuro de Venezuela, el futuro del gobierno revolucionario, y también el futuro de Hugo Chávez», declaró con dramatismo Chávez en estos días, mostrando que estas elecciones van mucho más allá del ámbito regional.
Tal vez por ello, las cuestiones locales se han dejado de lado en la campaña y el mandatario se ha concentrado en defender el proyecto de « revolución bolivariana», denunciar los supuestos planes de golpe de Estado de la oposición y trazar un negro futuro en caso de que el oficialismo pierda en estados clave. Esa posibilidad está detrás de las repetidas declaraciones amenazantes del gobernante, quien advirtió «sacarlos tanques a la calle» si se imponen los «candidatos de la oligarquía».
Para los responsables de institutos de sondeos, la victoria o derrota de unos y otros no se medirá en números, ya que está claro que el partido de Chávez será superior, sino en hechos simbólicos. Así, el rico estado Zulia (Oeste), Barinas (Sudoeste), tierra natal de Chávez, Miranda, cuya capital es Caracas, o el pobre y violento municipio caraqueño de Sucre, son clave para que ambas partes lean los resultados del domingo.
Los expertos aseguran, además, que en las últimas semanas, el presidente consiguió reducir las diferencias e incluso dar vuelta las tendencias en algunos puntos de Venezuela.
La oposición controla hoy dos estados sobre un total de 24 (incluyendo el Distrito Federal) y hay otros cuatro en manos de disidentes del chavismo. Un avance opositor sobre esas posiciones podrá ser interpretado entonces como una victoria política. Los sondeos prevén una abstención que rozará 45%, una cifra algo inferior a la registrada en las últimas regionales, en 2004.




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