Los halcones de la Casa Blanca creen que con el ejemplo de Alemania forzarán al resto de países dependientes del comercio estadounidense a pensar dos veces antes de oponerse a una iniciativa norteamericana.
Según «The Observer», este hecho se produce tras semanas de furiosos y crecientes intercambios entre Rumsfeld y el gobierno de
«Esta determinación se lleva a cabo con una única intención: dañar la economía alemana», explicó una fuente al periódico inglés. «Si nuestras tropas contribuyen con millones de dólares, ¿por qué tenemos que continuar apoyando a un país que ha tratado a la OTAN y a la protección que facilitamos durante décadas con un desprecio semejante?»
Otra fuente del Pentágono añadió: «El objetivo es dañar el comercio alemán. No se trata únicamente de nuestras tropas y de nuestro equipo; también hablamos de cancelar acuerdos comerciales y disposiciones referentes a Defensa».
El plan del Pentágono y el lenguaje utilizado por los dirigentes cercanos a Rumsfeld han horrorizado a los líderes del ala más conciliadora del gobierno republicano, que teme que esa intimidación sólo consiga estimular el antiamericanismo en Europa.
La industria alemana se embolsa cada año miles de millones de dólares gracias al apoyo de las tropas estadounidenses en Europa, que, aunque no mantienen los elevados efectivos de la Guerra Fría, todavía cuentan con 42.000 soldados y 785 tanques, lo que casi triplica la milicia británica. Esta industria está además muy influida por el apoyo de la presencia estadounidense. Entre las empresas de Defensa que los germanos podrían perder se encuentra la fabricante de misiles Diehl y el gigante de Defensa y Aeroespacio EADS Deutschland.
Según estos planes acordados, los EE.UU. desplazarían las tropas que tienen en Europa hacia países del Este, como Polonia, la República Checa y otros estados bálticos que han apoyado la ofensiva estadounidense contra Saddam Hussein.
Dejá tu comentario