Dicen que quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón. Pero en tiempos de crisis, un sacerdote de la ciudad inglesa de York da también su visto bueno a los pequeños hurtos, "siempre que no se sustraiga más de lo que uno necesita", informan los medios británicos.
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Según el sacerdote Tim Jones, la sociedad no deja a los ciudadanos otra opción que volverse delincuentes. Sin embargo, matiza que es preferible robar en grandes cadenas comerciales que en pequeños negocios familiares, pues los elevados precios que los primeros imponen a sus clientes compensan las pérdidas por hurtos.
Con todo, el sacerdote no quiere ser malinterpretado: "Se trata más bien de un llamamiento a la sociedad, para que no trate a los más vulnerables con indiferencia y desprecio". La policía criticó las declaraciones del sacerdote.
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