Ante la cerrada negativa de la gobernadora, Bastos garantizó la autonomía de ambas policías, pero anunció que seguirá en funcionamiento el Centro de Operaciones de Seguridad Integrada (COSI), con base en el Comando Militar Este, creado para garantizar la actuación del Ejército en las calles de Rio durante el carnaval. El plan inicial del gobierno de Lula establecía el control federal de las policías estaduales, pero Bastos aclaró que «el proyecto no quedó totalmente decidido».
«El gobierno no propone, más allá de lo que se ha dicho en la prensa, ninguna intervención ni blanca, ni negra, ni rosada, ni de ningún color», añadió.
La gobernadora Matheus, por su parte, presentó un documento con más de 30 propuestas para garantizar la seguridad en el estado, que incluyen la creación de una guardia de frontera, la construcción de cinco cárceles más en el estado y un cambio en la legislación para castigar con más severidad a los policías corruptos.
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