Por brote de aftosa, la Unió Europea frena exportaciones desde Inglaterra
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"Los controles, los análisis de sangre y todo el trabajo de los veterinarios se está llevando a cabo de forma urgente", añadió.
Acompañado por el ministro británico de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales, Hilary Benn, Brown se reunió en Surrey con un grupo de ganaderos y con los funcionarios que trabajan para tratar de contener el brote.
"Entiendo que éste es un momento difícil para los ganaderos y entiendo su ansiedad y su preocupación", dijo Brown, que, como Benn, ha interrumpido sus vacaciones para ponerse al frente de la crisis.
En declaraciones a la prensa desde el centro regional de control de la enfermedad de Reigate, que coordina los esfuerzos a nivel local, el "premier" informó de que 150 personas trabajan sobre el terreno para llevar a cabo controles en el ganado del área.
Hasta el momento, los animales de un centenar de explotaciones ganaderas situadas en las zonas de protección se han sometido a pruebas de la aftosa, que causa ulceraciones en los morros y las pezuñas del ganado, pero no supone un peligro para la salud pública.
Cientos de personas más en todo el país participan en lo que Brown definió como "un gran esfuerzo a nivel nacional" para contener y controlar la enfermedad para poder erradicarla.
"Obviamente queremos tener esto bajo control tan pronto como sea posible y erradicar la enfermedad", dijo el primer ministro, que quiso destacar que esta rápida respuesta es diferente a lo ocurrido en la epizootia de aftosa de 2001, cuando el Gobierno de Tony Blair fue criticado por su falta de agilidad en la respuesta a la crisis.
Con la vista puesta en que no se repita la epidemia de 2001, el Gobierno ha establecido zonas de protección y vigilancia alrededor del granja afectada, ha prohibido el transporte de animales en todo el país y ha suspendido sus exportaciones de ganado y productos animales.
Este es el primer brote de fiebre aftosa en el Reino Unido desde la epidemia de 2001, que causó estragos en el país al obligar al sacrificio de entre 6,5 y 10 millones de cabezas de ganado y generó unas pérdidas de unos 8.500 millones de libras (unos 12.500 millones de euros).




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