18 de marzo 2004 - 00:00

"Por encima de mí sólo está Dios"

El ciudadano marroquí Jamal Zougam fue llevado por la policía el martes a la noche al locutorio que sería su base de operaciones. El diario El País registró estas fotos que permiten conocerle el rostro y su estilo occidentalizado.
El ciudadano marroquí Jamal Zougam fue llevado por la policía el martes a la noche al locutorio que sería su base de operaciones. El diario "El País" registró estas fotos que permiten conocerle el rostro y su estilo "occidentalizado".
Madrid (El Mundo, EFE, AFP) - El ciudadano marroquí Jamal Zougam, uno de los principales implicados en los brutales atentados del 11 de marzo, afirmó durante su declaración en dependencias policiales que por encima de él «sólo está Dios» y que «lo único que me preocupa es Dios». En tanto, la investigación continúa avanzando, a tal punto que el ministro del Interior español Angel Acebes indicó que está ingresando en una «fase decisiva».

Los dichos de Zougam fueron revelados por fuentes de la investigación. Este marroquí fue quien presuntamente se encargó de comprar todas las tarjetas telefónicas marca Activa que se insertaron en los 14 teléfonos móviles conectados a los detonadores de las bombas que los terroristas introdujeron en otras tantas mochilas en cuatro trenes de cercanías. Zougam fue identificado por varios testigos como uno de los que habría dejado en persona las mochilas con explosivos en los trenes rumbo a Atocha.

Las mismas fuentes precisaron que Zougam adquirió supuestamente estas tarjetas a los dos ciudadanos indios detenidos también el pasado sábado, Vinay Kohly y Suresh Kumar. Ambos, junto a Zougam y los otros dos marroquíes detenidos, Mohammed Chaoui y Mohammed Bakali, serán indagados hoy por el juez Juan del Olmo, de la Audiencia Nacional, el fuero que en España se ocupa de juzgar al terrorismo.

Según otros avances, los explosivos goma 2 eco, utilizados el día de la masacre, habrían sido conseguidos este año en el noroeste de España.

La policía centra sus pesquisas en las redes de terrorismo islámico y, especialmente, en las personas del entorno de Jamal Zougam
, algunas de las cuales han desaparecido en los últimos días de sus lugares de residencia y de trabajo. El diario «El Mundo» informó que otros 20 marroquíes estarían siendo buscados en este momento por la policía española.

Zougam fue definido como un experto informático
, extremadamente amable, según vecinosdel locutorio Nuevo Siglo en el que trabajaba. Ese local del barrio de Lavapiés era especialmente concurrido porque se dedicaba a falsificar tarjetas telefónicas que eran vendidas obviamente a menor valor.

Varias personas que lo conocieron dieron cuenta de que, además, se vanagloriaba de tener contactos con grupos islamistas, según el diario «ABC». Un testigo contó que « practicaba artes marciales y se reunía con otros fieles para escuchar cintas que incitaban a la Yihad».

El marroquí cuenta con antecedentes policiales y figura en el auto en el que el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón procesó al saudita Osama bin Laden y a otros 34 presuntos miembros de la red terrorista de Al-Qaeda en relación con los atentados del 11 de setiembre de 2001 en Estados Unidos.

Fuentes próximas a los servicios de seguridad marroquíes informaron este pasado lunes de que Zougam abandonó de nuevo su país en abril del año pasado, poco antes de que fueran perpetrados los atentados de Casablanca, el 16 de mayo, por el Grupo Islámico Combatiente Marroquí, que causó 45 muertes.


Las autoridades marroquíes alertaron, al parecer, a sus homólogas españolas en junio de 2003, tres semanas después de los mortíferos atentados de Casablanca, de su entrada en España, calificándolo de « particularmente peligroso».

En tanto, el juez español Baltasar Garzón prolongó 48 horas más la detención de un argelino, Alí Amrus, arrestado por la policía vasca porque profirió amenazas en enero sobre una masacre en Madrid, y citó la estación de trenes de Atocha.

En Londres, las Brigadas Abu Hafs al Masri reiteraron su responsabilidad en la autoría de los atentados mediante un fax al diario «Al Hayat». Es el mismo grupo que había asumido la responsabilidad el 11 de marzo. El gobierno español volvió a restarle credibilidad a la versión.

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